(Gran voz... dale al play)
Cada vez que sonaba el acordeón, todos los habitantes del pueblo se estremecían. Recordaban el día en el que la gran estatua negra se situó en la plaza del pueblo. Nadie supo cómo, se plantó de la noche a la mañana. Al principio todos paseaban con curiosidad, el alcalde lo inauguró y los domingos los viejos se sentaban al lado de su sombra. Pero empezó a sonar el acordeón cada atardecer, cuando el pueblo preparaba la cena y se disponía a descansar. Era una música lenta, oscura, fúnebre. Cada uno recordó a sus muertos, no solo a los que vivieron, si no a la parte más oscura de su alma. Comenzó con cinco minutos, pero al cabo del primer mes, ya eran dos horas. Algunos habitantes no lo soportaron y se fueron del pueblo, buscando la paz en las grandes ciudades, lejos de estatuas renegridas. Los más valientes, o los que menos posibilidades tenían, se tuvieron que quedar... Solos, con el acordeón.
La imagen es de Mitromanu

Sigo liada... pero aquí estamos... eso si, no me esperéis hasta el miércoles que viene, el lunes es festivo en Zaragoza y aprovechamos para salir al monte, como las cabras...
ResponderSuprimirBesicos
Bien, pero abrígate no sea que pilles algo. Y llévate tapones para los oídos, por si hay acordeones, digo :))
ResponderSuprimirBesazos enormes
Pues acordeones no había Dani, pero si que hacía frío, y mucho! besicos
SuprimirCada vez que escuche un acordeón me voy a acordar de esto!
ResponderSuprimirDisfruta del puente!
Un beso!
Siento por los acordeones cosas ambiguas... por un lado me gusta, por otro lado le tengo respeto... besicos Lucía
Suprimirooooohhh la musia de aordeon siempre me ha dado tristeza..tendra que ver??
ResponderSuprimirSeguro que si Palmoba... besos
SuprimirVaya... ese acordeón me ha resultado antipático...
ResponderSuprimirBuen relato, mantiene el interés hasta el final.
Pues que usted lo pasé bien y feliz S. Valero el rosconero...
Besicos!!
Lo pasé muy bien Laura, eso si... muy cansada :) besicos
Suprimires un instrumento muy curioso
ResponderSuprimires tenebroso Noel... beso
SuprimirAl verlos me confundí, ya que se le parece mucho; estoy hablando del bandoneón que se utilixa para interpretar música argentina, especialmente sus tangos.
ResponderSuprimirUn gran abrazo
Pues el tango siempre trae desgracia Drac...;) besicos
SuprimirPues venga, aprovecha. El acordeón siempre me ha parecido un instrumento muy triste- Besicos.
ResponderSuprimirLo aproveché Jordi... y si, es un poco melancólico... besicos
Suprimircaminata por el campo? a mi me encantan, me relaja mucho hacer senderismo, hace tiempo deje mi costumbre de hacer todos los domingos un paseito campestre pero espero retomarlo pronto.
ResponderSuprimirBesazos guapa, pasalo bien ese dia de fiesta.
Puedes hacerlo con el niño, Florci, para una cosa sana que nos dejan hacer...besicos
SuprimirJoer que bonita Belén. El acordeonista ya no será lo mismo!!!!
ResponderSuprimirQue disfrutes de la montaña, ¿Pirineos?
Un abrazo
Me fui a Teruel Angel, a la sierra de Albarracín.. nada que envidiar al Pirineo... besos
SuprimirBonita historia la del acordeón, Belén, me ha recordado a un profesor que nos tocaba el acordeón en clase cuando éramos pequeños, aunque luego, para compensar, nos daba capones. Besos.
ResponderSuprimirUna de cal y otra de arena... besicos Manu
SuprimirPues a mí su sonido me encanta. Será porque me siento muy parisino, oye.
ResponderSuprimirEs que tu eres lo que quieras ser querido Raúl... besicos
SuprimirMenuda condena bíblica, Belén. ¡Qué desolación!
ResponderSuprimirUn beso,
Hay más de una condena en esta vida Alice... besicos
SuprimirMe encanta el acordeón. Muchas veces le obligo a mi Felipín a que me toue unas piezas para poder dormir sin pesadillas.
ResponderSuprimirBesos de Princesa
Más bien pídale a su majestad que toque la corona letizia, no ses que... besicos!
SuprimirAires de fiesta me traen a mi los sones de acordeón.
ResponderSuprimirEstaré empachado de Phil Cunningham....
Oye, pues mejor que te traigan esos aires a los míos Toy jajajaj besicos
Suprimirviento eterno, inamovible, de melodía fúnebre. acordeón maldito, apaga tu fuelle!
ResponderSuprimirLo mejor para estos casos es el rock´n´roll jajajaj besicos raúl
SuprimirEstatuas de dictadores, políticos y generales han caído, un músico no iba a ser menos. Que cambie la música.
ResponderSuprimirLo malo es si está muy vinculado al pueblo... yo sé de un dictador que lo está, desgraciadamente Sergio... besicos
Suprimirfue la estatua la que trajo la música así que tendrían que quitarla y la música se iría.
ResponderSuprimirbiquiños,
A ver si se deja ir Aldabra... en ese pueblo pasan cosas muy raras... besos
SuprimirTiene que ser terrible quedarse a solas con tu parte negra. Para volverse loco.
ResponderSuprimir¿No lo has probado nunca Juanjo?
SuprimirBesossss
Se declara zona ZAS todo el pueblo y no problem.
ResponderSuprimirTu siempre para grandes males, grandes remedios... besicos Juan
SuprimirUn texto simbólico y fuerte.
ResponderSuprimirEspero que la pases bien en el monte.
Un beso.
HD
Lo pasé Humberto... besicos
SuprimirUn músico diferente al flautista de Hamelín, aquel con su música se llevaba a las ratas....éste..
ResponderSuprimirUn beso
Este las trae Camy... besicos
Suprimirpues como a algunos d los q han comentado ,a mi tambien me dá tristeza el acordeón, es melancólico.
ResponderSuprimirun abrazo
Es que tiene un nos e qué el acordeón... besicos mara
SuprimirMe ha recordado a los mimos que acuden a los lugares en fiesta. Algunos son mudos y otros no paran...
ResponderSuprimirBesicos maña :x
Pero la mayoría divierten Jonceltic...;) besicos
SuprimirPodría ser terrible esa música.
ResponderSuprimirNo sé si sería capaz de soportarla.
Besos
Yo creo que nadie... besicos Virgi
SuprimirMucho dices con tan pocas palabras (será que me hago mayor)
ResponderSuprimirDisfruta del campo, maja.
Un beso.
No eres mayor Caruano, eres listo!!
SuprimirBesos
En mi barrio hay al menos 3 que yo haya visto y a mí me gusta escucharles...
ResponderSuprimirUn beso, Belén
Porque no tienes parte negra Novicia, besicos
SuprimirDicen que del acordeón suelen salir notas tristes y melancólicas. Y las estatuas son tristes. Las miradas de las estatuas producen tristeza. Pero pueden llegar a ser bonitas.
ResponderSuprimirBesos.
Lo bello puede ser triste Miguel, si no que le digan a los Secretos... besicos
SuprimirQue horrible destino, tener que soportar de por vida un acordeón...
ResponderSuprimirBesitos.
Y encima ver la parte más negra de tu mente campoazul, besicos
SuprimirEl pueblo murió...
ResponderSuprimirEl pueblo se quedó quieto Kay, besos
SuprimirDicen que las cabras tiran al monte...
ResponderSuprimirque voy a decir yo que soy Capricornio jeje!!
jajaja, Expediente, tu si que sabes!!! besicos
SuprimirPara el verano en la zona de terracitas de mi ciudad se pasean dos hombres amenizando la velada a los que estamos sentado tomando algo. Uno de ellos lleva un acordeón. En un principio, me gustaba oirles, pero al final opté por darle alguna moneda si se iban a la otra punta de las terrazas... ejem...
ResponderSuprimirEl acordeón para un ratito bien, mucho, me cansa.
Entiendo a los habitantes de ese pueblo.
Pásalo bien, mi niña!!! Te dejo mis besos,
Es que no hay nada más cansino que te den música sin pedirla flower... besis
SuprimirEra el primo del flautista de hamelín... nomás que su finalidad parece la de fortalecer a voluntades elegidas. Saludos Belén.
ResponderSuprimirPero era el primo malo, Mobtomas, el de Halemin al menos sacó a las ratas... besicos
Suprimirestos alcaldes ... no pierden ocasión para inugurar
ResponderSuprimirY cobrar Zorro... besos
SuprimirEl acordeón bien tocado es agradable al oído, ahora bien una melodía reiterada en progresión aritmética es como condenar a una persona a oír los discursos grabados de un politiquera durante 24 horas.
ResponderSuprimirBesos sin instrumentos musicales de por medio.
O como los discursos de Fidel Castro... besicos Nómada
SuprimirLo que más miedo da es que algo nos obligue a estar demasiado tiempo en nuestro lado lúgubre...
ResponderSuprimirSaludines!
¡¡Exacto Elena!! besicos
SuprimirAcordeón tuve yo un tiempo bajo mi ventana, dándome la lata los fines de semana. Menos mal que emigró en busca de estatuas...
ResponderSuprimirBesos.
Pues si Tawaki, menos mal...
SuprimirBesicos
La musica del acordeón, no se porque, pero me parece triste.
ResponderSuprimirEstupendo microrelato.
Un abrazo.
Y a mi también Tete, besicos
SuprimirPor fin vuelvo, también ando liada.
ResponderSuprimirUn relato precioso, pero pienso que me volvería loca escuchando siempre el acordeón, o quizá mis oídos se acostumbrarían y llegaría el momento que no lo escuchara.
Espero que hayas disfrutado en el monte.
Besicos muchos.
Tu puede ir y venir cuando quieras nani, siempre eres bienvenida... besicos
SuprimirBueno, me aprece que ante lo loco del clima, las nubes negras, esas que tan lóbregas se situaban arriba de los desafortunados, finalmente transmutó y se convirtió en acordeón: parece que ni la música la salva del estigma que produce.
ResponderSuprimirBesos.
Menos la música que otra cosa Alejo, besicos
SuprimirMe encantan tus cuentos, tienes un don...¿por qué no publicas?...a veces me estremecen, como este, otras me dan que pensar...siempre me ha gustado el género de cuentos cortos, lo considero muy difícil y tu lo bordas....
ResponderSuprimirPor cierto, bajo de casa se ponen los finde unos tíos tocanto los bongos y el tambor que dejarían en mantillas al del acordeón..¡los odio!
No publico porque nadie me ha ofrecido publicar Semilla... besicos
SuprimirGracias a todos por los comentarios
ResponderSuprimir