(Dale al play)
Fátima se sienta en las escaleras del portal cuando ha bebido demasiado. Dos chicles de menta y diez minutos con los ojos cerrados le sirven para recomponer su cuerpo de los estragos del alcohol. Muchas veces la encuentro cuando llego de trabajar. Intenta abrirme la puerta pero siempre acabo sujetándola para que no se caiga. "Déjame aquí, en el suelo", balbucea en su castellano propio. Una noche intenté convencerla para subir a su casa, para que descansara la borrachera mejor. "Mis padres no me esperan. Creo que prefieren que esté en la calle". Me cierra la puerta del ascensor mientras un frío interno recorre el nacimiento de mi cabello.
La foto es de Miss Van







