(¡Muy buenos!)

Llevo más de tres días buscándote. Debajo de la almohada, encima del edredón, dentro del pijama... Parece como si te hubieras volatilizado. No dejaste ni un post-it, ni una nota, ni tan siquiera un twiter en nuestra cuenta. No sé si te has enfurruñado, has tenido que salir o si sigues todavía por aquí. Me exploro por si te encuentro, pero no hay rastro de ti en mi. Ni en mi hígado. Por eso hago este anuncio. Si alguien te ha visto, ¡que me lo haga saber! No se puede vivir sin libido.
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