(No he encontrado la versión original, ¡mala pata!)

Me encuentro mal. No, no os asustéis, no me pasa nada malo. Sólo es que estoy a punto de entrar en esos días. Unos días de molestias y de un querer-y-no-poder. Estoy con sueño, no me entra la comida y me siento sucia, muy sucia. Tanto que me rasparía con un guante de crin para quitarme la piel a jirones. Hace unos años no me enteraba de nada. Me dolía, me tomaba una pastilla anti-todo y a funcionar. Ahora no me da la gana. Puedo aguantar el poco dolor que tengo y no me importa ir más lenta a los sitios. O no ir, directamente. Aunque no me entienda ni yo misma, me gusta sentir que las cosas funcionan. Y lo hacen bien, a su hora y en su momento. Me acuerdo de cuando funcionaba mal. De las revisiones, de los agobios. Y de ese dolor, que no se quitaba con nada. Nada comparado a la molestia que siento ahora mismo. Casi que prefiero meterme en la cama un rato. Dormir y pensar que lo que duele, es que existe.
La foto es de Irving Penn






