domingo 30 de enero de 2011

Cenizas Por La Boca


(De este grupo me gusta casi todo... Dale al play)




Por fin ha salido algo el sol. Me ha gustado volver a casa y caminar despacio por su reflejo, como las lagartijas. Pienso en la noche de ayer. Me ha venido a la memoria los rompecabezas que hacía de pequeña. Tenía uno de superman al que le faltaban piezas y las hicimos con marquetería. Ojalá se pudiera hacer eso en la vida adulta. Si una pieza la pierdes, la reemplazas por otra, y así hasta acabar el puzzle. Y que pudieran hacer lo mismo contigo. Lijar los bordes y pintarlo con colores bonitos. Seríamos obras de arte, y todos encajaríamos con todos. Casi que ahora mismo preferiría ser de madera. Y prender por combustión espontánea. Por eso me alejo del sol, no vaya a ser que por algo que pienso se cumpla, y tenga que dar explicación a las cenizas que podría soltar por la boca.

La Foto es de J.M Carballal

miércoles 26 de enero de 2011

Huir


(Otra del recuerdo... Dale al play)


Hay días que pasan con ruido y noches que duelen del silencio. De tanto mirar las calles, se me está olvidando el color del cielo. Me gustaría poder saltar por los tejados y llegar a tu casa. Cogerte de la mano e irnos muy lejos. Sin destino, pero los dos. De la mano. Hacer el amor cada vez que nos apetezca. Morderte el cuello. Sentirme como me siento muchas veces en tu cama. Como una adolescente. Que me dé todo un poco igual, porque sé que todo tiene solución, y que la encuentro cerca de ti. Que siempre hay vuelta atrás.

La Foto es de Johnnys Bird

domingo 23 de enero de 2011

La Soledad dejó de Ser perfecta


(¿Cuánto hace que no la oyes? dale al play)



Por las mañanas, oigo a mi vecino toser. Es una tos de esas que quieren arrancar el mal que lleva dentro. A veces hasta oigo cómo le cuesta respirar. Muchos días clama a ese dios que sé que no cree. Hace unos meses me lo encontré tapado con una bufanda y un gorro calado. Fue cuando me lo dijo, que estaba enfermo. Cuarenta y dos años. Todas las mañanas me recuerda que siempre estamos solos. Nacemos y morimos solos, como mi vecino. Como los personajes de este maravilloso libro de relatos. Personajes que se encuentran con su reflejo a lo largo de la vida y se dan cuenta que, más o menos acompañados, pero están solos. Y ese es, precisamente, uno de los mayores conflictos a los que se enfrentan. Son unos relatos que dan perfectas lecciones de vida y de cómo captar la historia que hay debajo de todos ellos, y por extensión, de todos nosotros.

La Foto es de Jak & Jil

miércoles 19 de enero de 2011

The Waiting


(Dale al Play)


Preparó una ensalada mientras miraba con el rabillo del ojo la puerta. Troceó los tomates, lavó la lechuga y cortó los pepinos. Nadie llamó. Cenó frente a la tele y nadie apareció. Antes de irse a dormir, miró por la ventana y solo veía la niebla que cubría el parque. Al día siguiente seguiría con la misma espera, pero de una forma apacible, una espera de seda, sin nervios, sin que nadie lo notara. El día transcurrió a la misma velocidad que los demás. Nadie fue por su casa. Ese fin de semana, se sentó frente al ordenador esperando poder escribir algo. Pero su musa se había ido lejos, y no sabía si iba a volver. Se arrepintió de haber tirado esa caja llena de cartas de su primera novia.

La Foto es de Carlos Filipe

domingo 16 de enero de 2011

Nada que Decir


(Qué bonita la Madonna...dale al play)



Yo, con sueño, soy un peligro. Puedo quedarme dormida incluso con los ojos abiertos. Hasta soñar. Lo malo es que me despierto enseguida y veo que los minutos pasan en el reloj de mi portátil. Y tengo que hacer un relato que me defina. Pero estoy agotada. Mi trabajo me puede llegar a extenuar. Tratar con gente que tiene dolor puede cansarte mucho, pero no concibo mi vida sin ser fisioterapeuta. Muchas veces me imagino que soy como un cuarzo que refleja y aleja las malas vibraciones de mis pacientes. Ellos me cuentan cosas que las almaceno en mi desván occipital. Algunas veces salen por letras, otras no... pero no me las quedo para que me hagan daño, para eso me basto yo solita. Salgo del trabajo e intento seguir tocando cosas. Me gusta la pasta de modelar. Me gusta mojar mis dedos y hacer figuras. Curioso, que sepa tanto la forma de los músculos, y sea tan torpe para crear una máscara, por ejemplo. Es como la cocina, se me da regular. Mi nevera siempre está medio vacía, no tengo especialidad culinaria digna de mención, aunque soy de estómago agradecido, y puedo repetir muchos platos, pero si tienen queso, mejor. No soy una persona coqueta, no suelo ir maquillada, ni me pinto las uñas, ni elijo a conciencia mi ropa interior. Suelo darle más importancia a lo que hay por fuera, total, el tanga cuando se quita, se tira al suelo, y si es rojo, mejor. Eso si, soy de costumbres, no me gusta cambiar mi rutina, me pone muy nerviosa. Siempre llevo mochila para trabajar y bolso enorme los fines de semana. Nunca falta mi móvil y el tabaco. Lo siento, soy leprosa fumadora, de las que se salen fuera de los bares y hablan con los demás. No os creáis, es agradable hablar con gente que, de otra forma, no hablarías en toda la noche. Lo bonito es cuando hablas con alguien y al final hay menos de seis grados de separación entre los zaragozanos. Eso sí es un expediente X. Una cosa que es mi rutina es este blog. No es negativo, pero necesito escribir por aquí, desde hace ya cuatro años. Si desapareciera Internet probablemente sacaría mis textos por otros medios, porque este blog, hasta la fecha, me ha dado más satisfacciones emocionales que otra cosa. Y no pienso parar, por lo menos este año. Como mi color favorito es el rojo, lo es también para mis ideas. Todo mi imaginario político tiene el color rojo, mezclado con el color de la piel humana. Aceptando las miserias que todos tenemos, aunque estoy en un momento muy agnóstico de este sistema, no creo que jamás me gane la vida escribiendo. Lo haría solo por el placer de crear. Estoy intentando mejorar mi técnica en relatos. Me gustan mucho, porque son textos de calado. Tienes que estar despierto para poder leer no solo lo que te dicen, si no las grutas que hay por debajo. Por eso no escribo ni novela, ni poesía, ni guiones. No es que les tenga miedo, es que creo que en los relatos puedo encontrar mi forma de expresar. Y en eso si he evolucionado, porque ya soy capaz de haber pegado el salto y no solo escribir de lo mío, si no de crear ficción en las cosas cotidianas que se me ocurren. He pasado de tener un diario, como comencé a escribir, a escribir cuentos. Esos cuentos que grapaba y enseñaba de pequeña. He aprendido que escribir se entrena, aunque siempre tengas horas en las que las ideas y las palabras pasan a ser algo bello en minutos. Mi hora es la tarde, cuando anochece. Con un café y sin cigarro, que no se puede fumar. Si no puedo, pues cualquier hora es buena. Ahora que caigo, siempre hay una moleskine haciendo competencia al móvil y al tabaco. Curioso. Me he dado cuenta que la escritura cada día está más presente en mi día. Quizá por eso no le pido nada a los días que tienen que pasar de este 2011. Sólo buenas historias y que yo sepa verlas. O buenas cervezas, que no necesito buenas excusas para tomarlas.

La Foto es de Ángel

miércoles 12 de enero de 2011

Sobre Saltos Mortales


(Siempre me han recordado al verano, pero esta canción va ni que pintada...dale al play)



Me tomo un café en el bar de siempre. Sola, sentada en la barra. Me gusta mirar con el rabillo del ojo a los demás. Algunos se toman su consumición y se van a toda prisa, otros entran y se ponen en su lado. Me gustaría verlo desde arriba en imágenes a toda pastilla. Como un tetris. Observo que muchos esconden el periódico debajo del que leen para poder tener doble lectura. Lo meten dentro de alguna revista y se sientan tranquilamente a pasar la mañana. Acaparan todo lo que ven para su beneficio personal. Me entra la risa irónica al verlo. Cierro los ojos mientras bostezo por décima vez. Curvo mi espalda y noto cómo se relaja. Imagino por un momento que todo salta de su sitio y cambia de lugar. Que yo soy la camarera, o el policía, o los jetas de los periódicos. Que puedo dar saltos de un lado al otro del espejo. ¿Por qué no? Que los libreros sean editores, y den el salto para poder escribir. Que las tiendas se cierren y que los dueños se alegren. Poder desear lo mejor a unos amigos, porque se lo merecen, sin mas. Porque no son de los que se quedan con los periódicos. Son de los que los regalan.

La fotografía es de Philippe Halsman

domingo 9 de enero de 2011



(Dale al play)



Cuando la abuela murió, hacía meses que no la veía. Me dijeron que se había puesto mala. La casa quedó muda; sólo roto por el imperceptible llanto entrecortado de mi madre. Yo jugaba sin ganas con mis muñecas. Más atenta a lo que ocurría fuera de mi habitación que al guión de mis juegos. Me daba miedo salir. Cerraba los ojos y oía. Llamaron al timbre, mi madre abrió. Era una voz masculina que hablaba en susurros. Mi madre calló, dejó de llorar. Cerré los ojos más fuerte para poder escuchar mejor. Solo oí el motor de la máquina de coser.

El Boceto es de Edward Hopper

miércoles 5 de enero de 2011

¿Quieres hacer el favor de callarte, Por favor?



(Indispensables...dale al play)


Quiero arrancarme los ojos. Parar el coche y quitármelos. Primero el derecho y luego el izquierdo. Me gustaría dejarlos en las manos mientras bajo la ventanilla del coche y tirarlos. Como una colilla. No lo haría por hacerme daño, lo haría para poder fijarme más en las cosas que hay a ras del asfalto. Me fijaría en la enfermera que sale del turno de noche, o en el taxista que tiene que encontrar un regalo para su mujer. Escucharía la conversación de los dos viejos en el bar, o de la pareja de adolescentes que van al instituto. Desechar lo rancio y pulir el diamante de la historia. Tener una lupa especial para poder ver los relatos debajo de todo lo que mis ojos miran. Ver hasta lo sucio, como Carver, y poder plasmarlo con esa misma facilidad que él. Y plasmarlo en el papel, que no es más que el mejor de los finales.

La foto es de Camilla Engman

domingo 2 de enero de 2011

¿No sería romántico?


(Delicado... dale al play)





Abrir los ojos despacio. Estirarte bajo las sábanas. Topar con sus piernas. Sentir que te abraza. Recomponer el día a día y estar a gusto. Dejarte mecer. Suavemente. Entrar en esos sueños profundos pero tranquilos. Mirar la hora y no importarte. Volver a abrir los ojos y verlo. Desear que el reloj se pare y poder grabar su nombre enlazado con el mío en cualquier árbol del parque. Querer ilusionarme y despertar con sonrisas de fresa todas las mañanas. Dejarme caer. Y que él me recoja.

La foto es de Monsieur Oiseau