domingo 31 de octubre de 2010

Piso Brasas Con Calcetines



(Totalmente imprescindible para un domingo con una hora de más... Dale al play)



Esta mañana ha sido la primera en ponerme los calcetines antes de pisar el suelo. Siempre me ha gustado notar el frío del suelo por los pies. Pero esta mañana los tenía especialmente perezosos. No me apetecía sentir nada desagradable, así que he cogido los calcetines y me los he puestos. La sensación de calor ha sido muy agradable, y es que había tenido calor desde unas horas antes. No, no su calor, qué más quisiera yo. Un calor que había perdido hace unos meses. Un jarro de agua fría apagó un fuego del que ahora solo quedan brasas. No están del todo apagadas, pero es una lumbre. Y aún calienta, tanto que me dejaron por la noche los pies calentitos. Me pongo los calcetines y a desayunar...

La estupenda foto es de Tatielle

miércoles 27 de octubre de 2010

El Tic... Tac



(Me encanta... Dale al play)

Cada doce segundos. Exactamente cada doce segundos movía la cabeza hacia la derecha de una manera rápida y apenas imperceptible. Levantaba también el hombro, casi a la par, invisible pero con una cadencia exacta de doce segundos. No llegué a verle la cara en todo el viaje, pero ese ritmo interno me tenía embobada. Una cabeza con una incipiente calva en la zona posterior, las orejas pequeñas y el pequeño rabillo de unas gafas. Intenté dormir, pero cada vez que movía la cabeza en ese tic oía sus vértebras tintinear. El leve temblor de mi pierna sobre el suelo delató mi nerviosismo al escuchar ese cuello. Cada vez que lo movía era un sonido cada vez más agudo. Mis ojos fueron de un lado para otro intentando adivinar si algún viajero más viera lo mismo que estaba viendo yo. Cual fue mi sorpresa cuando descubrí que todos movían el cuello hacia un lado o hacia el otro, y que todos me miraban con sorpresa... La única que no tenía el tic era yo.


La foto es de Vladimiro Andreini

domingo 24 de octubre de 2010

Resumen



(Sólo se vive una vez... así que no te arrepientas de nada)

Respirar Naturaleza hasta que te duela la nariz. Subir cumbres aunque te flojeen las piernas. Tumbarte en la cima y ver cómo las nubes crean sombras, bailan y desaparecen tan solo a unos metros de tu cara. Dejar que todo fluya y ver cómo todo un festival de animales pasa a tu lado. Tener la ilusión intacta, a pesar del cansancio que puedas sentir ahora. No te arrepientes de nada.


La Ilustración es de aquí

miércoles 20 de octubre de 2010

Pas-e-ando


(Es la típica mujer que o amas o la odias... Dale al play)




Son las 6:19 de la mañana y todavía no me he despertado. Me he levantado, duchado, vestido y desayunado con movimientos lentos y autómatas. Salgo de casa con un ligero dolor de cabeza. Un alfiler fino se ha clavado en mi sien derecha. Es el primer signo de que estoy viva. Me dirijo hacia la estación de Autobuses pisando el carril bici. Me gusta pasear por ahí porque es verde, y me da la sensación de estar pisando césped. Y más en un día como hoy, que ha llovido. Paso cerca del mercado y los olores se entremezclan en mi pituitaria... Las verduras, los pescados, las carnes y el pan recién hecho. Justo cuando el olor del trigo tostado llega a mi cerebro es cuando dejo de sentir el alfiler. Imagino el olor como una nube blanca que inunda mi cabeza, y me calienta del frío cierzo que empieza a molestar en las orejas. La pena es que voy con tiempo justo y debo llegar a la dársena en menos de diez minutos. Dejo que el humo de pan desaparezca por mi cabeza, y llego al bus. Justo en ese momento el alfiler está más clavado que nunca en mi sien. Tengo que parar, buscar con los pulpejos de los dedos su cabeza, tirar con todas mis fuerzas de él y tirar de la aguja y tirarla al suelo de la estación, en la dársena oscura, justo antes de subirme en el bus.

La foto es de Guy Bourdin

domingo 17 de octubre de 2010

Ironías



(Esto es genial para un domingo por la mañana, o qué coño,¡ para cualquier mañana! Dale al play)

Era su rincón favorito para leer. Entraba luz natural y tenía el sillón más cómodo de toda la casa. Se descalzaba y comenzaba a bucear en las letras. Una tarde algo rascaba en su pie. Era un saliente blandito que salía directamente del parquet. Los primeros días se entretenía en rascarlo con los dedos de sus pies. Le relajaba leer mientras se masajeaba la planta. Pero hubo un día que el parquet se descorchó y apareció un agujero blanco en el suelo. Ese día no pudo leer. Se tumbó en el suelo y empezó a observar el boquete. Lo tocaba con la mano; era blando y agradable. Si lo frotabas hacía un ruido agudo muy característico. Dos días más tarde, la brecha cruzaba la habitación, y el pobre lector seguía investigando cual era la naturaleza de semejante misterio. Cuando por fin descubrió que era gomaespuma se quedó de piedra. Qué ironía, morir de piedra en un sitio tan blandito...

La foto es de aquí

miércoles 13 de octubre de 2010

El Hilo



(Ayer fue algo de Domingo, aunque fuera Martes... Dale al play)

Me odio
Porque he dejado un hilo suelto en mi alma
Y tú lo has encontrado, has tirado,
me has dejado en pelota picada.

Me odio
Porque descubriste el camino hasta mi placer
Y dejé algo más abierto que las piernas...
...Y no supe qué hacer

Me odio
Porque no sufro si estás o no estás
Porque pinto mi piel de colores
Y en el fondo te dejo entrar hasta donde.... tu quieras



La Foto es de Jarek Kubicki

miércoles 6 de octubre de 2010

La mirada del Bosque





(Para mí es un gran tema con toques irlandeses jajajajaj! dale al playyyyyyyyyyyyy)

Mi trabajo consiste en recolocar los músculos, ligamentos y huesos. Me lo planteo como un puzzle, como un misterio que tengo que resolver. Algunas veces con más acierto que con otro, pero al menos me tomo mi trabajo como un juego. Y parecerá una tontería, pero creo que es una forma muy sana de tomarse la vida, como un pasatiempo. En ocasiones me lo paso tan bien que pienso que he retrocedido algunos años, y que me presento al trabajo con las bermudas y las camisetas que llevaba cuando iba al cole, en Teruel. La otra mañana salí de trabajar con la bata de cuadros rosas y blancos, mi mochila y mis bambas. Me fui al parque y vi a unos niños disfrazados de barrenderos esparciendo las hojas que empiezan a caer. Me subí al autobús y estábamos todos cantando las típicas canciones de excursión. Cuando bajé me fui a abrazar a mi madre que me esperaba con un bocata de chocolate entre el pan. Me pareció ver a Chesús sentadito en un banco del Parque Grande, ensimismado en su juego particular. Tenía el regazo lleno de letras, que iba juntando como en un mecano. Y de las letras, pasó a las palabras, y de ahí a todo un abanico de personajes. Después recortó cartulinas de color verde y les hizo un decorado, pintado con plastidecores. Los puso ahí y comenzó a verlos y a escribir lo que hacían. Y eran unos personajes que se juntaban en Irlanda, en 1992. Entre ellos se juntaban y resolvían un crimen, un crimen en su pueblo, Ballydungael. Yo creía que algunas piezas no le iban a encajar en el rompecabezas, como un chino hablando galéico o una médico de ciudad a la que destinan ahí... Leyendo la Mirada del Bosque puedes imaginarte lo bien que se lo ha pasado Chesús escribiendo esta novela, como un niño con un rompecabezas... y en el Parque Grande.


La Foto es de Mario Bellavite

domingo 3 de octubre de 2010

Perfecta Dicción



(Buf, uno de mis grupos favoritos... Dale al play)

Solo dijo una frase. Una frase de tres palabras. Eso si, las tres estaban bañadas en mala baba. Las lanzó de una manera precisa y perfecta por sus labios pequeños y se movían despacio, porque la mierda pesa y ralentiza el flujo. Pero aún así, justo cuando llegó a mis oídos, se volvió mucho más duro, hasta que explotó. Y toda mi cara se llenó de esa mezcla de salitre y cemento. Y se fue secando, hasta dejarme marcadas las arrugas de mis ojos y la sonrisa seca. Puede que crea que ha ganado y que yo soy una desvalida. Pero lo que no sabe es que a pesar de la metralla que me tengo que quitar, cada día soy más fuerte.


La foto es de la fantástica Meryen Yildiz