miércoles 14 de julio de 2010

Cósmica



(Este tema es uno de mis favoritos en un disco genial...dale al play)

A veces me pasa, me siento delante del ordenador y no se me ocurre nada que decir. No es una sensación desagradable, pero sí que me impulsa a mirar o bien en el desván de la parte trasera de mi occipital o hacia delante. Y veo muchas cosas, algunas visibles y otras invisibles. Me gusta mirar las cosas invisibles, inventándomelas o, simplemente, dándoles un sentido. Amaso palabras en mi lengua que escupo en el ordenador. Mientras escribo, me siento viva. Mientras vivo, siento cosas, y mientras siento cosas, las escribo. Pero aún así, y como todo, se necesita muchas veces descansar. Sacar los ojos, llenarlos de arena y saborear nuevas cosas para luego, guardarlas en cajas transparentes. Y por eso y mucho más, espero que cuando vuelva estéis muchos de vosotros a mi lado, dejándome volar de nuevo.



La foto es mía, dandoos un besico de los míos. Gracias al Litos estoy sin ojeras.


domingo 11 de julio de 2010

Susurros



(No recuerdo hace cuántos años murió, pero... Dale al play)

Salir a la calle a las 6:45 en pleno verano y comprobar que no necesitas la chaqueta es ya deprimente. Si en las horas en las que se rompe el día ya nos sobra ropa, ni te cuento lo que puede pasar en las horas centrales. Me acerco al punto de encuentro con el resto de compañeras. Un edificio oficial con sus banderas y su guardia de seguridad. Primero te mira mal y luego sale haciendo ruido con las esposas. No sé si pretende ponernos cachondas o darnos miedo. A mi me da pena. Por eso miro al frente y me voy de ahí. Me voy muy lejos. Mi vista es capaz de detenerse en una pareja que se despide en el portal de ella. Han salido toda la noche. Han follado toda la noche. Huelen a sexo de ese que urge y que a veces ni te enteras. Se dan un beso en los labios. Se separan y él le dice algo al oído de ella. Como en Lost In Traslation. Cierro los ojos e intento que mis oídos lleguen a esa frase, a esa conversación. Ese último adiós que se dan antes de acabar. Debe ser que estoy hormonando pero casi me emociono al fantasear con esas palabras. Quizá le diga que le ha dejado el dinero en la mesilla de noche y que le volverá a llamar cuando cobre a principios de mes. Pero, por una vez, prefiero quedarme con la versión edulcorada de la vida.


La Imagen es de Sarah Mandel


miércoles 7 de julio de 2010

Hecha de Palabras



(No sé qué me gustó más, si la canción o la película... dale al play)

Las palabras se quedan incrustadas como óxido en algún lugar inédito entre los pulmones y la garganta. Las he estado buscando durante muchos años, y en muchas ocasiones hasta he creído encontrarlas. Pero siempre me quedo con la sensación que hay algo ahí que no sale, no sale... y lo peor es que no sé si quiero que salga. Porque eso mismo es lo más profundo de mí. No sé si son palabras, o es hiedra, o es un rosal que va subiendo por toda mi columna. Tengo que decidir si quiero que se vea o se perciba o, por el contrario, se siga quedando dentro de mi. Pensando en que es mi más preciado tesoro. Eso que sólo conozco yo. Y que por mucho que se intente, no lo llegue a saber nadie.


La foto es de César Pérez


domingo 4 de julio de 2010

Las Muertas



(¡Cómo me gustan! dale al play)

Mi amiga Camino aprendió a conducir en UK. No parecía difícil eso de manejar el coche por el lado contrario al que siempre estás acostumbrada. Excepto una vez, que entró en una rotonda y se equivocó de sentido. Se fijó cuando salió de ella. Fue el momento en el que se dio cuenta que si alguien hubiera pasado por ahí, quizá hubieran tenido un accidente. Cuestión de azar, de segundos, de opciones... Algo así ocurre en la novela de Jorge Ibagüengoitia. Los personajes elijen caminos que les unen inexorablemente hacia un final. Y sabes que si esa mañana no se hubieran encontrado dos, probablemente los dos seguirían vivos. Como mi amiga Camino, gracias a dios.


La foto es del estupendo fotógrafo Alberto Cuellar