miércoles 30 de junio de 2010

Insomia





(Solo sacó esta canción, pero era agradable... Dale al play)

Abro la ventana de mi habitación mientras intento dormir. Oigo el ruido de motores de coches, buses o yo qué sé. Vienen a lo lejos, se acercan,pasan por mis oídos y se van. Me gustaría oír otras cosas, como las hojas que se mecen por el viento, o las olas del mar. Me gustaría oler a salitre. Meter la nariz por las dobleces de mi cuerpo y que me venga ese olor a mar. Me levanto y miro por la ventana. Me imagino que todo el mundo está celebrando el resultado del fútbol. No sé cómo quedó España y la verdad es que poco me importa. Miro al cielo y me pregunto cuándo lo van a liberalizar. Cuándo nos van a cobrar por mirar las estrellas. Sonrío pensando en mi osadía, pero me viene un escalofrío orwelliano. Si a algún político se le ocurre, sacan una pasta, pero gansa. Porque ahora todo el mundo mira sus bolsillos, llenos de angustias y vacíos de esperanzas. Y a muchos se nos olvida que no somos otra cosa más que hormigas. Hormigas que pasan su vida entre túneles diversos. Me pregunto cuántos miran al cielo en una noche de resaca futbolera.



La foto es de Helen Korpak

domingo 27 de junio de 2010

Meter Los Pies En La Tierra

Vuelvo a tener problemas para poner música... ¿Será verdad que es ilegal ponerla en los blogs?

Siempre he pensado que los hombres son como las plantas. Comemos de la Tierra por los pies, nos entra la energía por los dedos. Por eso en cuanto puedo, voy descalza. Por mi casa o por el parque. Pero aún así, me sigue dando mucho miedo dejar raíces. Aunque a veces meta mis pies debajo de la tierra, me gusta tocar distintas tierras para alimentarme de su energía. Para eso se necesita viajar. Para eso se necesita ver otras tierras para poder meter los pies en ellas, y sentir su calor, su humedad, sentir cómo los granos se meten entre los dedos, moverlos y sentir cómo van de un lado a otro. Sentir cómo la energía me entra, en tonos marrones, por las uñas de mis dedos de los pies.


La Foto es de Matthew Genitempo


miércoles 23 de junio de 2010

Calceta





(Qué gustito da... Dale al play)

De todas sus tías, la que más quería era su madrina. Vivía dos calles más abajo del colegio, con lo cual aprovechaba para ir a verla antes de regresar a su casa para hacer los deberes. Le miraba y le escrutaba mientras la abuela hacía calceta. Las agujas iban de un lado para otro y jamás se pinchó, jamás se equivocó con los puntos. El resultado le maravillaba aún más: tejía nubes de colores en un país en blanco y negro. Después se levantaba y barría toda la habitación mientras ella acababa la merienda. Le daba un beso y se iba para su casa. Le pasaba la mano por los ojos y se sorprendía cuando la abuela no hacía ningún gesto. Ciega desde pequeña, le dijo su madre una vez.


La foto es de a-ding

domingo 20 de junio de 2010

Diez Cuentos Mal Contados




(Hace poco lo puse de nuevo, pero es que siempre queda tan bien... dale al play)

El capitán Rufus está pletórico. Llevaba mucho tiempo trabajando en la Tierra, bueno, en lo que queda de ella. Hace cerca de tres siglos hubo un calentamiento global que hizo que toda forma humana de vida desapareciera. Menos mal que una pocas familias, las elegidas por un consejo de sabios (FMI según las escrituras precalentamiento), salieron de la órbita terrestre y se instalaron en los planetas del Sistema Solar. Desde entonces la vida de los terrícolas siempre ha resultado un misterio para todos. Apenas quedan documentos gráficos, por eso el descubrimiento de Rufus es algo tan importante para la arqueología interplanetaria. Una cajita de metal que pone en la tapa "Promoción de Alumnos de 2009". Esa caja está llena de cosas, cosas que se estudiarán en el centro de interpretaciones. Rufus no lo puede evitar y abre la caja. La curiosidad siempre es aval de un buen investigador, así que mentalmente se excusa. No reconocía la mitad de las cosas que había ahí, un cilindro lleno de un líquido, con un sistema que lo expulsa, trapos o ropa de colores chillones, un aparato negro con un montón de botones con números y un montón de hojas, escritas en castellano antiguo, con una portada blanca que pone (transcrito literalmente): "Diez Cuentos Mal Contados". Rufus no puede evitar ir más deprisa para que alguien ponga luz sobre este hecho.


La Imagen es de Long White Fingers

miércoles 16 de junio de 2010

Punk



(Por dios,¡ dale al play!)

Me da mala gana llegar al curro por las mañanas. Siempre hay varias carpetas que me esperan para inundarme de sus informes y de sus faltas de interés. Siempre he pensado que la fisioterapia eran manos, si, pero manos en pieles y en cuerpos, no en papeles, ordenadores y faxes. Siempre hay una parte administrativa de mi trabajo que, personalmente, odio. Lo odio porque es lo más impersonal que conozco. El poner números en cuenta de seres humanos. Cada uno de los, ¿como los llaman?, actos terapéuticos es un palito que hay que rellenar en unos folios de tablas excell. Y todo eso lo tengo que hacer una vez al mes, bajo pena de no cobrar los objetivos que se fijan para ese año. Cada vez que me toca lidiar con esos papeles me apetece fumármelos con tabaco de liar, y qué coño, con un poco de cannabis. para relajarme. No sea que al final ellos me ganen la batalla y acabe siendo celulosa tintada hablando de estadísticas. No me puedo imaginar una muerte peor.


La foto es de Bradfordcg


domingo 13 de junio de 2010

El Retorno




(buf... buena canción para empezar la semana, dale al play)

Soy urbanita. Me gusta el ver pasar a gente que no conozco, me gusta sentir en anonimato en los ríos que puedo ver a lo largo del día. Pero hay veces que necesito volver a sentir el verde, oler las lagunas, ver las nubes negras de lluvia y pensar que me da igual. Noto que mi batería se ha cargado desde el momento en el que he jugado en toboganes de escuelas nacionales, he bailado en mitad de una carretera comarcal, he comido, he bebido y he arreglado el mundo a golpe de confidencias a media noche. Es como el retorno de la mujer cowboy, como si fuera un panda con las garras afiladas para seguir tocando tan suave como hasta ahora. Y con la sonrisa puesta.


La Foto es de Xiaobaosg, Vía Kahlo


miércoles 9 de junio de 2010

Short Cuts



(Maravilla instrumental)

Ella le dio el teléfono una noche, cuando se conocieron. Él lo perdió por las calles de Madrid. Ella esperó su llamada durante días, meses e incluso años... Inconscientemente esperaba esa vibración del móvil y que aparezca un número extraño. Él siempre pensó en ella, hasta cuando se enamoró de la Otra. Ella aprendió a olvidarlo. Conoció al Otro y se casó. Se volvieron a encontrar y el deseo aún figuraba en sus ojos, pero ella era digna y ni lo saludó. A los meses pidió el divorcio, cuando se dio cuenta que había perdido, por segunda vez, el mismo tren. Y es difícil perderlo cuando para en tu estación dos veces. Muchas noches de despierta congelada, su cama le sabe fría. Todavía no se ha recuperado.


La foto es de Kevin Hayes

domingo 6 de junio de 2010

Sensorama





(Qué recuerdos...dale al play)

El calor empieza a azotar en las paredes de mi casa. Y parece que en las paredes de mi cuerpo también. La toco y está mojada de un sudor que todavía no se nota, pero sé que está. Y,como un animal, busco las partes más frías de la habitación. Los tabiques llenos de fuego no me ayudan, y acabo echándome en el suelo. Me da la vida. Mi piel empieza a reaccionar sintiendo escalofríos que empiezan entre los dedos de mis pies. Y suben como corrientes eléctricas por todo mi cuerpo. Aún así sigue adormecido, como perezoso, como pegajoso. Me da la sensación que en cualquier momento me voy a deshacer pero toco mi piel y sigue ahí, pegada al resto. Esperando cualquier indicio del exterior para empezar a sentir.


La foto es de Dylan Forsberg

miércoles 2 de junio de 2010

Dónde solíamos Gritar





La otra tarde, después de trabajar, me dí un paseo. Los primeros rayos de sol de mayo me sientan de maravilla, e incluso dejé que acariciaran mis hombros mientras saboreaba un helado de limón. Me sorprendí sentada en el portal que hay al lado de mi Instituto. Me senté justo en mi sitio favorito, desde ahí veía todo el parque y la casa de mis padres. Miré las paredes sucias, llenas de firmas, y recordé cuando firmamos tú y yo en aquella primavera del año 91. Queríamos bebernos la vida a grandes sorbos, acelerar de cero a cien en un segundo, queríamos fumarnos el oxígeno que les sobraba a los demás. Soñábamos con escaparnos de todo y de todos, buscando una paz que ahora sé que sólo existe en mi. Soñaba con romper los cristales de las reglas y hacer ruido, mucho ruido. Como el motor de una moto trucada. Intenté gritar cómo lo hacíamos entonces, pero me dí cuenta que parte de mi voz se había ido contigo. Y, de repente, te eché mucho de menos.


La foto es de Google.