(Buenísima, Dale al play)
Se conocieron en una cafetería cuando ambos pidieron el mismo café cortado-con-leche-fría y sacarina. Fue un flechazo por ambas partes. Quedaron para ir al cine y comer palomitas. Luego para ir a montar en bicicleta. Se acostaron de mutuo acuerdo. Ahora comparten casa, tiempo y vida. Ella le compra las camisas de los mismos colores que sus vestidos. Hasta él se ha vuelto más rubio. Por eso nadie entiende qué ha pasado, cuando se descubrió que todos los espejos de su casa se habían roto. Y es que él una mañana se volvió loco cuando se percató que era exactamente igual a su novia. Lo único que le diferenciaba de ella era su pene. Un pene rubio.

No es una foto, es una pintura acrílica, de Hubert de Lartigue






