miércoles 28 de abril de 2010

Parejas En Par





(Buenísima, Dale al play)


S
e conocieron en una cafetería cuando ambos pidieron el mismo café cortado-con-leche-fría y sacarina. Fue un flechazo por ambas partes. Quedaron para ir al cine y comer palomitas. Luego para ir a montar en bicicleta. Se acostaron de mutuo acuerdo. Ahora comparten casa, tiempo y vida. Ella le compra las camisas de los mismos colores que sus vestidos. Hasta él se ha vuelto más rubio. Por eso nadie entiende qué ha pasado, cuando se descubrió que todos los espejos de su casa se habían roto. Y es que él una mañana se volvió loco cuando se percató que era exactamente igual a su novia. Lo único que le diferenciaba de ella era su pene. Un pene rubio.




No es una foto, es una pintura acrílica, de Hubert de Lartigue

domingo 25 de abril de 2010

...Cuando Besaba...



(Como todo, va a gustos, pero esta chica me gusta... Dale al play)

Ayer, al volver para casa, me detuve en un banco del parque, muy cerca del instituto. Está metido entre unos árboles bajos. Es el banco perfecto para besar cuando tienes a alguien. No lo pude evitar y me senté en él. Recordé las pocas veces que pude ser reina de ese trono. Cuando los besos son torpes y ansiosos. Cuando las manos son tímidas pero descaradas. Y no pude evitar sentir mucha tristeza. De esas tristezas que te oprimen el pecho. Y estaba mezclada con algo de melancolía, que le daba un toque de ginebra amarga. De todos esos besos que se dieron y que no se vuelven a dar. Y los peores, de los besos que no llegaron a salir de tus labios, tan solo en mi imaginación. Cuando soñaba que me sentaba en ese banco y besaba.


La foto es de Carbon Photografy


miércoles 21 de abril de 2010

La Noche de los Libros



(¿Hace una de Bee Boop? Dale al Play)


Llevo varios años haciendo de mis letras unas ventanas para enseñar mi vida. Algunos textos hasta se han vestido de libro, y otras sé que no verán la luz por estos lares. O al menos no ahora. Muchas veces mi vida permanece apartada de estas ventanas, pero siempre hay un río interno que lleva hasta lo más profundo de mi ser. Hay que aprender a leer entre líneas. Y siempre hay días que apetece especialmente pasearme por las letras como si estuviera en un camino montañoso. Como si me tumbara en el césped y oliera la tierra mojada del campo después de una tormenta de verano, de esas tormentas que sirven para que no pasemos tanto calor. Eso si, espero pasar calor este viernes en la Librería La Clandestina, porque nos tumbaremos todos en la alfombra y dejaremos que los escritores nos regalen sus palabras.



La Ilustración es de Aimee Sicuro, gracias a Kalho

domingo 18 de abril de 2010

Mama Tierra



(siento cierta debilidad por esta mujer...dale al play)

La tierra expulsa cenizas. Parece que está enfadada y suelta sus malos humos hacia afuera. Y los ha echado tan bien y con tanta cantidad, que media Europa no puede volar. Y me resulta curioso cómo con cuatro toses de mamá Tierra, a los pobres humanos no nos permiten volar. Para un rato que podemos alejarnos de la corteza, y poder ir a otros sitios, nos tenemos que quedar hasta que a la jefa se le pase el costipado. Me recuerda mucho a un fin de semana, que nos íbamos al terreno que tenían mis padres. Y salió cómo este domingo, con lluvia. Mi madre empezó a tener unas décimas de fiebre y nos quedamos en casa. Y yo me quedé mirando cómo las gotas caían por los cristales de mi habitación, más aburrida que una mona. Esperando a ver qué se pasaba primero, si el volcán de fiebre de mi madre, o la lluvia insidiosa de esa primavera turolense.


La Imagen es de Google

miércoles 14 de abril de 2010

Números



(Qué recuerdos... Dale al play)





Desde que era pequeño se quedaba mirando a las parejas bailar. Agazapado en una esquina del salón de baile. No es que no le gustara, es más, cuando lo hacía solo en su habitación, lo hacía muy bien. Tenía terror de las chicas. Cuando se acercaba a una, las sienes se cubrían de sudor y se le atascaba la lengua. Hasta el día en que, por fin, encontró la pareja de baile perfecta. Fue una tarde haciendo los deberes de matemáticas. Los números de repente, saltaron del papel y comenzaron a bailar a ritmo de Glenn Miller. Sumándose, restándose, integrándose y haciéndose infinitos. Lo más curioso de todo es que los números jamás quisieron bailar con los banqueros, políticos ni economistas. Bailaban con la ama de casa para llegar a fin de mes, con los niños en los jardines de césped mojado, con el mecánico que que arreglaba coches entre grasas que se pegan a los pies. Y siempre con las notas de Glenn Miller de fondo.

La Foto es de Iain Crawford

domingo 11 de abril de 2010

Sin Olas



(Una de las estrellas de la noche... dale al play)

La luz hace horas que está entrando a borbotones en mi habitación. Mis ojos lo saben pero no quieren abrirse, porque están tan a gusto mirando para dentro. Quizá sea más interesante lo que mi cerebro recuerda que el aspecto de mi habitación. Cuando por fin consigo enfocar la imagen, veo cómo todo el suelo está lleno de ropa. Mis vaqueros, mi camiseta, mis botas, mi bolso... Todo lo reconozco como mío pero está lejano. Soy como una estatua pecadora de sal encima de su peana. Enciendo la radio y soy como un mar sin olas. Respiro mientras me desperezo. Parece que nada ha cambiado, pero me temo yo que he renovado mis votos. El dolor de cabeza me lo confirma.



La Foto es de Deborah Paauwe

miércoles 7 de abril de 2010

El Hombre de los Sueños Rotos



(Es referente para mi...Dale al Play)


N
o sabría cuántos días llevo metido en esta habitación. Las paredes son blancas. Están limpias. Tan limpias que en muchas ocasiones acabo viendo hormigas que nacen de las esquinas. Hormigas que me atacan los ojos. Y si no estoy atado, busco escalones que me permitan abrir las ventanas de las paredes. Pero están tan altas que no llego ni saltando. Me asusto y empiezo a gritar. Las hormigas suben por mis piernas. Si llegan a mis orejas, se meten y pueden llegar a comerte los sesos. Tapo mis oídos con las palmas de mis manos, pero sé que alguna hormiga ya se ha metido dentro de mi. Cierro los ojos mientras noto que unas manos me cogen y me llevan a algún sitio. Yo solo quiero que me quiten las hormigas de la cabeza. Me tumban, me atan las piernas y las manos y me ponen en la cabeza unos auriculares mojados. Grito todavía más porque las hormigas no podrán salir de mi cabeza si me tapan las orejas, pero no me escuchan. Me ponen una venda en los ojos y me mojan los pies. Noto las descargas en mi cabeza y se van las hormigas y los zumbidos. Me duermo. Cuando despierto vuelvo a estar en la misma habitación y en la misma cama.



La Ilustración es de Johanna Uhrman

domingo 4 de abril de 2010

Si



(Cada día me gustan más... Dale al play)

Si el amor fuera un camino, estaría tatuado en mi cuerpo con tu saliva. Marcando territorios que nunca nadie había hecho antes. Porque de todos los exploradores que han cruzado mi estepa, ninguno quiso quedarse para saber más. Cada uno de los pliegues que has descubierto, son refugios de montaña, cálidos, resguardados del frío del invierno.
Todo lo que siento me lo quedo pa mí, cada una de las caricias. Guardadas para sacarlas cuando tenga frío... aún en primavera.


La Foto es de Illia Usov