(¡Qué bonito!, dale al play)
Fuma sin alejar su cigarrillo de su boca. Apenas le queda una colilla de ceniza que tiembla aguantando el equilibrio. De sus labios sólo sale humo, un humo que tapa la mayor parte de su cara en una niebla de nicotina. La mirada perdida, como su cabeza, mira más allá del cristal sin ver lo que pasa fuera de la ventana. Mueve las rodillas como si fuera a subir escaleras que no llegan nunca. Me pregunto dónde irá con ese paso tan dubitativo. Él viene por detrás, vestido con chándal y botas de militar. La rodea con sus brazos, le besa, le mira. Acaban los dos bailando al ritmo de las rodillas de ella.

Fuma sin alejar su cigarrillo de su boca. Apenas le queda una colilla de ceniza que tiembla aguantando el equilibrio. De sus labios sólo sale humo, un humo que tapa la mayor parte de su cara en una niebla de nicotina. La mirada perdida, como su cabeza, mira más allá del cristal sin ver lo que pasa fuera de la ventana. Mueve las rodillas como si fuera a subir escaleras que no llegan nunca. Me pregunto dónde irá con ese paso tan dubitativo. Él viene por detrás, vestido con chándal y botas de militar. La rodea con sus brazos, le besa, le mira. Acaban los dos bailando al ritmo de las rodillas de ella.








