(Uno de los mejores, de todas las épocas... Dale Al Play)Querida
Mamá:
Perdona que la carta sea tan breve, pero cuando por fin podemos descansar nos queda muy poca luz. Tengo que agradecerte el haberme dado permiso para poder empezar a
trabajar. Aunque al principio haya sido tan duro que creía que iba a morir, pero nos tratan bien, y yo me voy adaptando al trabajo.
No sabría decirte de los horarios, muchas veces nos toca trabajar por las mañanas y otras por las tardes. Al principio sí tienes un poco de nervios, pero se te va pasando. Aunque yo no quiero que se me pase esa sensación de movimiento por la tripa, ya sé lo que vas a decir, ¡
Que no tengo tripa!, pero llevo varias semanas con humanos, y se te van pegando las cosas que dicen.
El humano que se encarga de mí es bastante peculiar. Siempre lleva un
cilindro en la boca por el que sale humo, y me molesta mucho a la cara, pero no le digo nada, porque me peina siempre antes de salir. Normalmente está muy serio, pero cuando me mira, se le escapa una pequeña sonrisa. Cuando empezamos, siempre respira profundamente y no se pone ese cilindro. La voz le cambia cuando salgo fuera y, a decir verdad, me gusta que los otros piensen que es mi voz, porque muchas veces digo cosas que graciosas, y oigo las carcajadas de los cachorros humanos y entonces me siento muy
feliz.
Cuando acabamos, nos dejan apoyados en las maderas, y si tengo suerte y puedo ver bien, me fijo cómo se sientan nuestros dueños en el suelo, mientras comen (sí, mamá... los humanos necesitan comer al menos dos veces al día), o se ponen ese cilindro de nuevo en la boca. Algunas veces comentan lo que hacen mal con nosotros y muchas otras se ríen de las cosas que dicen los
cachorros. Luego se levantan y recogen todo, y nosotros solemos ser los primeros.
Mi humano siempre me dobla con cuidado de no romper los hilos que salen de mis manos y de mis pies. Limpia mi cara de polvo y me susurra a mi oído de poliespán que debo descansar hasta el día siguiente.

Y eso hago, mamá, por eso me queda tan poco tiempo para poder escribirte.
Besos