miércoles 29 de julio de 2009

Tormenta De Verano



(Otro Clásico, sin duda... Dale Al Play)

Odio el verano, especialmente en un día como hoy. Odio no haber podido dormir anoche y tener que abandonarme a medio día. Odio tener que sentir como el sudor se me amontona como polvo en los hoyuelos de mi espalda. Odio el olor rancio de mi pelo pegado a mi cráneo. Odio la pesadez de mi cuerpo y mover los huesos de una forma lenta, pausada, casi dolorosa.



Odio que me despierten de la siesta. Justo cuando iba a probar el mojito helado en mi playa onírica nudista. Justo cuando mis labios se entreabren para probar la menta y el alcohol, me acercan un móvil, que yo rechazo pero que insisten en que lo descuelgue. Abro un ojo y veo la palabra mamá en la plantalla parpadeante. Sé que si se empeña en hablar conmigo, no hay nada que hacer. Me levanto, descuelgo el teléfono y aprovecho el aluvión de preguntas y auto respuestas del monólogo de mi madre para lavarme los dientes, meter las cosas en el lavavajillas y la lavadora, preparo mi mochila, miro el correo y hago un solitario. Cuando se hace la hora salgo de casa. Mi madre parece que me huela porque me dice con bastante prisa que coja un paraguas, que iba a llover. Miro hacia arriba, el cielo azul y un calor de espanto me dan la bienvenida, contesto a mi madre con el clásico si mamá y salgo pitando hacia el trabajo.



Cruzo la calle en rojo, deprisa porque viene un coche y callejeo por mi barrio. Noto una gota en mi brazo y pienso que es el aspersor del jardín que atravieso. La calle comienza a ser teñida al azar por pintura transparente Se oye un trueno y resulta ser el pistoletazo de salida de una cascada de gotas y al mismo tiempo, comienza una carrera caótica de los pocos transeúntes que pasamos por ahí.



Intento guarecerme de la tormenta en uno de los pocos portales que hay en mi camino. Todo me pesa y me molesta, el pelo (mojado) es un lastre, los pendientes se quieren salir del agujero, las llaves tintinean en mi bolsillo y la mochila me baila en la espalda. Las gotas se toman muy en serio la tarea de mojarme entera y tomo la decisión de salir pitando hacia el trabajo. Llego escurriendo agua por todos los lados, con el pelo mojado y lágrimas de lluvia en mi cara. Mientras, recuerdo la advertencia de mi madre.



Dios, cómo la odio cuando tiene razón

Las Fotos Son De Claire Morgan

domingo 26 de julio de 2009

El Orgasmo



(Clásico de algunas noches roqueras... Dale Al Play!, y Jezaaaa tu de rodillas :))

Se había llevado al cuarto de baño un espejo de mano, se sentó en el water y se lo puso entre las piernas. Fue la primera vez, en sus 45 años de vida, que veía esa parte sonrosada y peluda de su anatomía. Desde que su vecina, 15 años más joven, le había hablado de esa palabra de la cual no había oído nombrar, no hacía mas que pensar porqué ella se lo pasaba tan bien cuando su marido le hacía el amor.



Había conocido al padre de sus hijos en las fiestas del pueblo, bailaron la primera noche y todo parecía escrito como en un guión de película costumbrista. Festejaron durante cinco años y se casaron en un mes de Agosto de blanco virginal. Durante el banquete, su marido bebió tanto que la noche la pasó en duermevela, horrorizada por los ronquidos que salían de la garganta de su marido, pero casi lo agradeció, no acababa de entender bien lo que su madre le había contado sobre los deberes maritales, así que el primer encuentro lo tuvo insomne pero tranquila.



Pero la siguiente noche, ya en un Hotel en Barcelona, pudo comprobar el peso animal y ansioso de su hombre cuando, casi por sorpresa, se le puso encima. Un dolor punzante le atravesó la pelvis. Cuando por fin pudo descentrar su atención del dolor, él, jadeando, sudoroso y babeante, se apartó de ella con un casto beso en la frente.

Tras varios encuentros de este tipo, en donde él se iba casi antes de entrar, nacieron sus cinco soles de hijos, con los cuales volcó toda su atención, pensando que quizá ese sea el precepto marital que tanto le hablaban en misa.

Y más que deseo, tenía curiosidad por conocerse más a si misma, y por eso siguió los consejos de su vecina y se encontraba esa noche así, abierta de piernas.



Ahí, según la joven, si se frotaba con suavidad, podría sentir eso que durante tantos años le había sido denegado. Tomó una toalla y, sin dejar de mirar, frotó donde su instinto le dictaba. Lo que en un principio eran unas agradables cosquillas, aumentó el volumen de la sensación, hasta llegar a una ola de placer que sacudió sus piernas, cerrándose con su mano dentro.

Intentó recuperar el aliento lo más silenciosamente posible para no despertar a su marido y a sus hijos, feliz, excitada y nerviosa porque por fin pudo saborear como si de cerezas se tratara ese misterio de los sentidos, El Orgasmo.

Las Ilustraciones Son De Agustín Espina

miércoles 22 de julio de 2009

Diez Segundos



(Con Lo que me gustaba esta canción, pero el resto del disco no me acabó de convencer... dale al play)

José volvía ese día de vacaciones, su mujer y su hijo se quedaban en Salou, él tendría que estar tres semanas solo hasta volver en Agosto, a ese reducto relajadamente masificado en el que, sorprendentemente, descansaba.



María había echado mucho de menos su cama, los cinco días que su jefe había tenido a bien darle por casi 10 meses de contrato, vía ETT le habían sabido a poco, pero el apartamento que sus padres habían alquilado en Miami era la alternativa más barata que ella y su novio habían encontrado.



Luisa y Mario se habían ido solo diez de los veinte días que tenían contratados en el hotel,su relación iba de mal en peor y ambos sabían que uno de los dos tenía que abandonar la casa, en un reproche silencioso llegaban a Zaragoza, parando al llegar al desvío de Ronda Hispanidad.



Sólo fueron diez segundos, cuando oyeron un frenazo y el coche de José se les abalanzó, Mario no pudo más que estamparse contra María, saliendo despedido contra el carril de la derecha, en principio vacío, lo que no pudo ver María por el retrovisor tapado por el air bag fue el Opel Corsa que se acercaba por ese carril, ocupado por cuatro amigas de toda la vida que habían ido a pasar un fin de semana relajante en Calafell.



Isabel, la conductora, tenía los cinco sentidos puestos en la carretera, conducir con un retrovisor menos sustraído por un cabronazo hijo de la grandísima puta, le había puesto con los ojos, mente y voluntad en la carretera. Tuvo la suficiente sangre fría como para poder maniobrar su coche y zafarse del golpe.
Creo que al menos una de las ocupantes del último coche sigue con el susto metido en el cuerpo.

Las Fotos Son De Aquí

domingo 19 de julio de 2009

Confused



(¿Alguien Sabe Qué Fue De Ellos?... Dale Al Play)

Cuando se despertó no recordaba cómo había llegado hasta ahí, su cuerpo, aterido de frío y humedad, no respondía a más estímulo que el dolor, mientras un ácido sabor de boca le quemaba todo el tracto digestivo.
No debió haber comido esas pastillas...
Intentó moverse en la oscuridad pero no identificaba donde estaba. Todo estaba oscuro y sintió en el lomo un frío metal... estaba enjaulada. Se sacudió violentamente pero enseguida se dio por vencida, los raticidas habían hecho muy bien su trabajo, habían conseguido pillar a la rata y la sacaban hacía la furgoneta.



El sol hizo despertarla y empezó a convulsionar de rabia, se giró y consiguió, al acostumbrarse de nuevo a la luz, cruzar una mirada con uno de sus verdugos. Ella, agotada y envenenada, les mostró sus dientes en claro desafío, moriría luchando, como luchando había conseguido romper la pared y llegar hasta ahí.

La Imagen Es De Chris Berens

miércoles 15 de julio de 2009

Gracias



(Buen Tema... Dale Al Play)

Voy quitándome las cenizas de los ojos
Voy descubriendo que el camino no es de piedras, y si las hay, encuentro la fuerza para apartarlas.
Me miro al espejo todas las mañanas y en muchas de ellas, me río de lo que veo, porque me gusta lo que veo y ya no me veo tan fea, ni tan tonta, ni tan puta.
Y me gusta oler mi piel de amapola...



Doy las gracias
Gracias al miedo, que me hizo reaccionar
Gracias a la decepción, que me invitó a evolucionar
Gracias a mis padres, por darme la vida
Gracias a mis hermanos, por darme el alma
Gracias a mis amigas, por darme tanto
Me despojé de la rabia de mi piel, de la tormenta de mi cerebro
Perdoné a quien debía perdonar, empecé a quererme yo
Y ahora me puedo resbalar, me puedo caer, pero sé que siempre me levantaré
Porque no me siento sola, estoy con la mejor persona que me puedo encontrar...
Conmigo

La Foto Es Mía, Mejorada Por El Maestro Litos

domingo 12 de julio de 2009

Tango Sin Memoria



(Es Una Buena Canción Para No Dejar Nada Dentro, Dale Al Play...)

Cuando era pequeña, me leí el diario de Ana Frank. Todavía guardo ese libro en mi estantería, usado, arrugado, pero con las hojas pasadas y amarillentas por el paso de mis dedos por ellas una y otra vez...



En mi adolescencia me animé a escribir un diario, en realidad era una libreta de espiral con hojas cuadriculadas, y dirigía mis escritos y misivas a una Paola imaginaria, un alter ego que bien podría recordar a la amiga Kitti de Ana, y en cierta forma lo era, era como el resumen de toda la ilusión perfecta que tenía en mi cerebro, algo así como una mezcla de todos los dioses que adoraba y mitos que veneraba.



Dejé de escribir el diario después de tres años de fidelidad, cuando comencé la Universidad, me hacía mayor y creía que no necesitaba escribir para recordar , mi cerebro tenía suficientes apartados para recordar músculos, textos de teatro, vivencias y números de teléfono, es mas, me jactaba de tener una gran memoria, la más prodigiosa de todas.
Sin embargo, ahora que soy un poco menos joven, me doy cuenta que, gracias quién sea, mi memoria es selectiva, y que muchas veces me hace falta recordar ese pasado para dejarlo reposar y poder seguir viviendo y saboreando el presente.



Esto mismo creo que piensa Gracia, o Graciela, protagonista de este libro, el cual comienza con un olor, quizá el más arcaico de los sentidos, que remueve y transporta a la protagonista, que se siente obligada a explicar su pasado a ella y a su ex amante, Lucho, mientras vive un doloroso y anestesiado presente en los últimos coletazos del Franquismo de los años 60.
Recoloca las fichas de su puzzle, escrito de una forma exquisita, como exquisita es su autora Èlena Casero, con la que me enorgullezco de haber compartido hojas de tinta en nuestro policarbonado libro de relatos.

Las Ilustraciones Son De Kmr

Libro Adquirido On Line por La Mejor Librería Del País, La Clandestina

miércoles 8 de julio de 2009

¿Hay Alguien Ahí?



(jo, mira que me gustaban poco eh... pero bueno, ambienta el post.. dale al play...)



Hacía días que dormía mal, oía que algo retumbaba cerca y no le dejaba reposar.
Se levantaba, miraba la habitación, pegaba su oreja a la pared...
Pum Pum Pum
Se le metía en la cabeza, y no podía, no podía dormir.
Esa noche, muerta de miedo, se concentró en el tambor que acechaba.
El terror se disparó, no estaba en la pared palpitando ese run run, lo que retumbaba era su pecho.
Estaba dejando de ser plana, su corazón volvía a latir.

La Ilustración De Planeta Tortilla

domingo 5 de julio de 2009

Un Nudo En El Estómago



(A Veces Me Gustaría Tener El Genio De Esta Señorita... Dale Al Play)

Tengo un nudo en el estómago, funciona bien (mi estómago, digo), puedo comer y cumple con su función, pero lo noto todos los días y a casi todas las horas.
Quizá sea la oposición de la cual salí nada contenta, ¿sabías que es muy importante saber gestión sanitaria para trabajar en la Seguridad Social?
Pasta, lo que quieren es pasta, y estadísticas, y números.



Quizá sea que tengo que exponer a los facultativos del centro de salud en el que trabajo unos protocolos del Sector. He hablado mil veces en público y sé que lo haré bien, pero aún así reconozco que hablar delante de un médico impone, aunque sean los mismos con los que me tomo el café de las doce.



También puede ser que hay alguien que me remueve, cuando menos te lo esperas, en el escenario de tu vida, aparece un secundario que quiere (o quiero) tomar papel más protagonista.
El tema es que mi estómago está anudado, que me gustaría abrirme en canal y desanudarlo yo solita, como cuando jugábamos al pañuelo de pequeños, yo era muy buena, lo frotaba primero fuertemente y se iba deshaciendo, y aparecía el bucle del nudo y lo desataba… Cuando acababa lo enseñaba triunfal agitándolo. Eso me gustaría hacer con mi nudo.



Pero no puedo, solo me cabe ir encontrando los bucles con el paso de los días, aunque por si acaso, primero (me) frotaré…

Las Fotos Son De Cathy Daley

miércoles 1 de julio de 2009

El Rey



(Él Es El Rey... Dale Al Play)

Cuenta la leyenda que cuando nací, mi llanto sorprendió al médico que me dio el último empujón, y que mi madre olvidó los dolores previos cuando me tuvo apoyada en su pecho.
El cuento continúa narrando que desde bebé seguía con la mirada curiosa si había música en la radio, y mi madre, tan dadivosa, me colocó un transistor al lado de mi cuna.



Así solo llorabas cuando algo gordo te pasaba, como tener pis en el pañal, o hambre, o dolor… si no, con la música estabas muy tranquila.

Y creo firmemente que las ondas cerebrales que creaba de bebé ya tenían forma de pentagrama, la música siempre, desde ese momento hasta el día de hoy, me ha acompañado.
Esas ondas cerebrales de mi cerebro tenían un claro sabor a guitarras, punteos, bajos con actitud y mucha, mucha rebeldía… desde que era pequeña, el rock envenenó mi materia blanca, la actitud marcó mi adolescencia, y mucho tuvo que ver una noche, parecida a esta…



Era verano, hacía calor, ese calor pegajoso que te hacía pasar horas en vela antes de caer rendida… pero estaba de vacaciones, y si dormía más o menos daba igual, no había que hacer gran cosa al día siguiente. Tendría unos ocho años y seguía teniendo un transistor al lado de mi cama, pero lo oía con auriculares para no molestar a mis compañeras de habitación, y sin embargo, hermanas. A las doce empezaba un programa de música rock que intentaba escuchar, porque me parecía tocar el cielo dormir acurrucada oyendo a Queen o a los Rolling, pero esa noche, dormí soñando con él…
Conocía poco o nada sobre el rock y sus inicios, pero el locutor me habló del Sur de los Estados Unidos, del calor nocturno que tienen en Memphis, de la época en la que salías con un chico a oír rock en el capó del coche, y con suerte, te tocaba algo mas que la espalda o el cuello.
Lo que significaba tener un peinado, unas ropas o una actitud, de estar desafiante y chulo delante del poder establecido, de pasarlo bien siempre en compañía de tu gente, de tener mil razones absurdas para odiarlo todo y poner siempre la música del diablo a volumen atronador…



Y sonó él… Elvis se metió en mi sustancia blanca, atravesó la gris, se incrustó en mi cráneo, se tatuó a mi piel… e hizo que, desde entonces, en la música, sea monárquica hasta la muerte, porque esa noche calurosa del 84 conociera el rock más puro, el rock que amaré hasta que me muera.

Las Fotos Son de Aquí y Aquí