(No Se Si Puede Ambientar Mucho, Pero Algo Parecido Oía Ayer Por La Mañana... Dale Al Play...)Las paredes de la
sala de espera son blancas, como los bancos, el suelo es de baldosa marrón, como las cenefas que, asépticamente, están colocadas a mitad de la pared.
Estoy rodeada de
mujeres como yo, muchas de ellas están embarazadas, otras lo han estado y llevan consigo el fruto de su útero en brazos, y me pregunto si alguna vez yo estaré en esa situación… hay marejada de pensamientos en mi
cabeza, mi corazón bombea con mucha fuerza, los latidos retumban en mi cráneo y cierro los ojos mientras un suspiro profundo se me escapa desde lo mas profundo de mi garganta.

Abro los ojos y veo a un niño, que me mira con
curiosidad, no debe tener más de dos años, y no puedo soportar su mirada, bajo la cabeza hacia las cenefas de la pared… hay mar brava en mis ojos,
quiero llorar… siento la mirada del niño y una ola me viene desde el estómago hasta las sienes, me enfado con mi cerebro, con la batidora de ideas que tengo por neuronas, no entiendo cómo puede disfrutar haciéndome tanto
daño.
Miro a la derecha y veo como, continuando en la sala, está cardiología. La mayoría son hombres con el corazón en obras, semblante serio y canas en sus sienes. Pienso que su
motor, como el mío, está deteriorado por golpe certero, en un segundo no eres nada, nadie es nada.

Y menuda mierda.
Entra una pareja y se sientan juntos, él toma suavemente las manos de ella y se miran sin mirar, se tocan sin ver, están juntos y se les nota, y yo miro mis
manos recogidas debajo de mi chupa vaquera, me pregunto si las olas que chocan enl mis pulmones serían mas soportables si una mano masculina estuviera remando hacia mi puerto, y los remolinos vuelven a mis ojos… no puedo evitar acordarme de
él, del castigo que me impuso, la marejada se va, los remolinos se alejan… ya no siento nada por él, ni amor, ni obsesión, ni pena, ni rabia… un suspiro nuevo se me escapa por mis labios y se evapora
todo el miedo por él, se que si el resultado no es el que espero, me pondré triste, un día, quizá dos… pero algo ha cambiado, me siento fuerte.. Tanto que giro mi cara y mis ojos se cruzan directos con el niño… le sonrió, el me devuelve la mirada y me señala…

Mi mar está movido, pero en calma