miércoles 25 de febrero de 2009

Making A Stand



(Me Gusta Reflexionar Con Este Grupo... Dale Al Play)

Si pensamos en las personas como lo que son, cada uno es un mundo difícil de conocer y atravesar...



Me gusta escrutar y observar las miradas, los gestos, los matices, todo lo que me pueda dar pistas sobre lo que están viviendo y sobre lo que están sufriendo.

Mi trabajo puede dar pie a muchas situaciones de este tipo, gente que viene con sus microcuentos, novelas, culebrones e historias únicas, impresas muchas veces en su piel, me gusta tocarlas, tratarlas y que me cuenten, si quieren, parte de su vida, abren su libro en mis manos y yo lo retengo en mi disco duro... Me gusta almacenar sus textos, difuminarlos con los míos, sacar sus comportamientos porque me dan vida, porque me confían sus relatos a fondo perdido sin que les tenga que devolver ni un céntimo, dándome mas razones para enamorarme más de las personas que del Ser Humano.



Y muchas veces no se qué hacer cuando una historia me toca, cuando una piel me abrasa y es entonces cuando mi rol pasivo de escrutadora pasa a ser activo para salvar mi quemadura, usando al otro como herramienta, porque sé que sirvo para servir.



No es peyorativo, la palabra servir está devaluada, servir es ofrecer, me ofrezco como medio paliativo del dolor, de la incapacidad, por medio de la escucha, de la acción, me gusta pensar que soy algo más que una fisioterapeuta que manipula hombros, espaldas o rodillas, me gustaría pensar que ofrezco una huella que se queda quizá no indeleble, pero de alguna forma permanente, aunque solo sea en las miradas de la gente que me reencuentro por la calle.

Las Ilustraciones son de Alexandros Vasmoulakis

domingo 22 de febrero de 2009

Vacío



(No es lo que sonaba cuando era pequeña, pero al menos ambienta... si quieres, apreta al Play)

Los veranos en Teruel son pesados, plomizos, ralentizados por el pulso de una ciudad en estado de coma, en una época parada dónde no íbamos ni para delante ni para atrás, sólo seguían la inercia de vidas pausadas y perdidas, al menos visto desde un narrador.


Mis veranos saben a bocadillos de azúcar con aceite, a juegos de pelota, a arena en las manos y heridas en las rodillas, a abrazos y besos de mi abuela, a los celtas cortos de mi abuelo, a las sardinas de mi madre, al terreno por el que empezó toda la bronca familiar, a un pozo que no sabemos en qué parte estaba, a mi abuela muerta y deshecha la unión familiar, a lloros de mi madre, gritos de mi padre, silencio en las reuniones familiares, a no saber qué decir ni qué pensar, a callar, a no molestar, a empezar a ser invisible...


Nos fuimos de ahí, dejando atrás muchos recuerdos que almacené en la parte mas posterior de mi memoria, en un baúl que abro sólo cuando vuelvo a Teruel, antes dolía, pero llevo varios años en los que no me duele, sólo me emociona...

Pero esta mañana he pasado por la casa de mi abuelo, el que desheredó a mi madre por unas tierras, del que no hemos sabido nada en años, solo cuando murió y mis tíos pidieron la firma de la hermana hereje para vender la casa...Se me ha caído el alma al suelo, porque en la calle aún reconocía el aroma de las coplas de mi abuela, los bocadillos y los gritos de mis hermanos y míos...




Ahí ya no hay nada... Sólo el alma de mi infancia por el aire no tan gélido de Teruel

Las Fotos Son Mías, retocadas por Litos

miércoles 18 de febrero de 2009

Desde El Confesionario... Rabia



(Dale Al Play)

Como el funambulista que tiene que atravesar el hilo hasta el otro lado, pero no encuentra el cable al que apoyarse.

Asustada

Como el lobo encerrado en un laberinto oscuro con paredes altas y duras, olisqueando las esquinas buscando la salida.

Rabiosa

Pero esta medio día me he sentado en una plaza cualquiera del Barrio de San José, he dejado que el sol me diera en la cara, me he encendido un cigarro y me he sentido etérea, he derramado las últimas lágrimas del guerrero antes de la batalla.
No quiero estar asustada, ni mucho menos enferma...
Porque YO no estoy enferma.
Y voy a hacer todo lo humanamente posible para despiazarte, aniquilarte, mutilarte, mutarte, matarte, asesinarte, eliminarte en definitiva.

Porque aquí entra quien yo diga, y si es con orgasmo, mejor.

(Me has ganado esta batalla, pero por mis ovarios te digo, so cabrón, que esta guerra la gano yo)

Las Ilustraciones son de Rachel Goodyear, la última foto es mía, retocada por el Litos

domingo 15 de febrero de 2009

BreakFast At Tiffany´s



(Pulsa El Play...)

Cuando llegan las cinco, todos los pacientes del Hospital Psiquiátrico de St John´s se dirigen en banda hacia el comedor… ahí es donde pasan la mayor parte de la tarde, rodeados de luz natural que entra por las enormes cristaleras de las ventanas, estimulados de ruidos de músicas, palabras y sinsentidos que salen de la caja tonta, todos en masa, pero con su historia particular dentro de sus cabezas.
No es obligatorio salir, cada uno sale el día que le apetece, en sus habitaciones tienen las comodidades mínimas para poder pasar ahí buena parte del día, algunos, cuando se sienten muy agobiados, no salen en todo el día de sus habitaciones, y un cuidador se pasa de vez en cuando para saber si están bien o si necesitan alguna cosa…
Él llevaba muchos días ya sin salir, sin querer comer y sin ganas de nada, la verdad es que todo el personal se temía lo peor, el final que a todos nos espera pero que nadie desea; pero esa tarde, cuando sonó el permiso para salir, se abrió su puerta despacio y con parsimonia, sus pies, arrastrándose con sus pesadas zapatillas, apoyándose en su andador de una manera muy torpe, su cuerpo encorvado de mas de 80 años, con toda su experiencia apoyada en sus cervicales, luchaba por caminar, despacio, solo y sin ayuda, hacia la ventana que había en el comedor.



Un silencio respetuoso por parte de todos los presentes se hizo cuando el llegaba a su destino, sus ojos azules parecían mirar mas allá de lo que la ventana le prestaba… y su único resuello tenía nombre de mujer… Holly…
Su cabeza parecía que iba a estallar, sabía que la muerte estaba ya acechando sus cuatro paredes y aún se preguntaba en qué momento cambió todo, en qué momento dejó de verla como la maravillosa criatura que le tambaleó el mundo, le divirtió y le hizo saborear el mágico sabor del amor… en qué mañana de primavera dejó de oler su piel a deseo para verla un peso más, para sentirla como una cadena alrededor de su cuello que ahogaba sus ansias de escribir, de vivir, de sentir la pasión de la vida…



No se arrepentía en absoluto de haberla dejado, en la mayor de las miserias emocionales, enganchada a la cocaína y al alcohol, en aquel apartamento de la calle 44 que compraron por cuatro dólares… más bien se arrepentía de haber dejado de sentir por ella lo que llegó a sentir por la vida cuando ella estaba a su lado.

Iniciativa de Manu Espada A Raiz de un libro que cambia finales de las películas de siempre.

Las Fotos Son De Google, Si Son Tuyas Y No Quieres Que Estén Aquí, Dímelo Y las Retiraré Inmediatamente.

miércoles 11 de febrero de 2009

De Putas



(Canciones de Adolescencia... Seguramente Sonaba Esta canción en el Limbo... Dale Al Play...)

Con 16 años era amiga de una chica que vivía en una urbanización a las afueras de la ciudad, yo vivía en un barrio obrero…
Solía esperarla en la parada del autobús del centro cuando venía a la ciudad, una calle grande, habitada y habitable, dónde el pulso humano de la urbe se hacía palpable a medida que la noche avanzaba, en las calles adyacentes pubs, bares y whiskerías tomaban protagonismo a las tiendas y oficinas que se apagaban hasta nueva orden.



De la luz se pasaba a la oscuridad, de trajes de chaqueta al vaquero y vestido, del zapato plano a tacón de aguja… la calle, la ciudad y el animal que en ella habita, se metamorfoseaba al caer la noche, y muchas veces yo era testigo de excepción, sentada en la marquesina con ojos ávidos de tragar el mayor número de historias posible.
Y siempre, poco antes de que llegara el autobús, me dirigía a la parte de atrás de la Iglesia de Santiago, porque sabía por mis hermanos que eran calles viejas, angostas y descuidadas, lo miraba con curiosidad y temor, más propia de la conciencia de que algo ahí pasaba, había vida distinta a la mayoría de cuerpos que ocupaban la avenida.



Recuerdo perfectamente la primera vez que la vi, rubia azabache, pelo rizado sintético que se me antojaba áspero… era grande, corpulenta, con brazos peludos y las carnes caídas, vestido palabra de honor de napa de imitación, medias enrolladas en sus tobillos y rodillas, zapatos negros de medio tacón y unos andares sinuosos y torpes por no saber (o no poder) defenderse con el suelo empedrado del centro de Zaragoza.
Mi mirada se clavó en su cara, carmín barato sobresalía de sus labios, sombra azul en sus párpados y pegotes de rimel ribeteaban sus pestañas.
Me quedé estupefacta, horrorizada y noqueada al verla, supe enseguida que esa mujer malvendía su cuerpo a quien quisiese pedirlo.
Cuando llegó mi amiga nos volvimos a ese arco a ver si la volvíamos a ver, me parecía un esperpento más digno de risa y escarnio que de lástima, nos escondimos entre los coches a ver si la veíamos, y la vimos… agachada delante de un señor mayor, apoyaba una mano en la pared y la otra en la gayata del viejo, vimos cómo de su boca con carmín corrido entraba y salía la polla arrugada de su cliente, sus párpados azules cerrados y su rimel corrido por un líquido que no supimos acertar si era sudor o lágrimas.



Cuando acabó escupió el semen depositado en su boca y nos miró… Jamás me sentí tan sucia, y no por la escena que había visto, sino por haberme reído de esa mujer que malvendía sus apetencias en plena calle.

Salimos corriendo hacia la avenida, nos hicimos de nuevo anónimas entre la gente que iba y venía, la noche zaragozana empezaba con el pistoletazo de salida de ese semen escupido en esa boca que antes había servido de risas


Las Fotos Son Mías, Arregladas y Salvadas Por Una de Mis Cucas, El Litos (Gracias, guapo!)

domingo 8 de febrero de 2009

Despertares

Este Mismo Post te lo Susurra Jezabel...



(Te Puede Acompañar muy Bien si le das al Play...)

Duermes y yo te miro, cuando estoy en tu cama apenas puedo dormir, me gusta escrutar tus gestos cuando sueñas, siempre me despierta ternura verte tan vulnerable, tan desnudo, tan suave.



Sonrío mientras te observo, me gustaría tener a mano un espejo para ver mis ojos reflejados en tu piel, mientras acerco mi nariz a tu cuello… tu olor me envenena, se introduce en mis pulmones y el deseo ahoga mi cerebro… Mi parte irracional aparece y me gustaría comerte, devorarte, degustarte y pienso cómo hacerlo mientras muerdo suavemente tu cuello.
Y sigues dormido profundamente y yo voy pensando qué hacerte para que me pueda meter en tus sueños y que no entorpezca tu descanso.



Voy oliendo el rastro de mi deseo por tu cuerpo, bajando por tu tripa y llego a la parte de tu anatomía que se que me alimenta, me nutre y me hace rozar la locura.
Lo beso, lo muerdo, me lo meto en la boca, noto cómo crece entre mis labios y sólo entonces el centro de tu universo juega con mi lengua.
El ritmo lo hago pausado, quiero que el orgasmo te vega despacio, degusto tu sabor y me deleito con tu volumen que aumenta, con tu temperatura que me templa, y con tu sabor, que me enloquece…



Y cuando te oigo jadear se que has despertado, tus manos se posan en mi cabeza y levanto la vista, tus ojos cerrados me insinúan que no estás tan lejos, tu cuello tenso me asegura que no te rindes y tu respiración rápida me impacienta porque se que en breves explotarás… y subo la velocidad.
Cuando por fin lo haces… Me gusta chuparte despacio y notar como esa fortaleza que antes notaba se convierte en denso manjar



Y me gustaría despertarte así todos los días.

Las Fotos Son De Roman TkachenKo

miércoles 4 de febrero de 2009

...¿verdad?...



(Qué pesadica Soy... Dale Al Play)




- Te Quiero
- Siempre me lo dices cuando acabamos de hacer el amor...
- Quizá sea porque es cuando me quito todo el maquillaje y soy consciente de la verdad.
- O quizá sea porque estás más vulnerable, tu alma dibuja ilusiones con mi piel... mira, todavía tiembla, creo que en mis poros aún no ha terminado el orgasmo.
- ¿Y si te digo la verdad?
- Soloconoces tu verdad, tu sabrás cuando la disfrazas, dentro de mi cama o fuera...

"Todo el mundo conoce la verdad, solo que nos volvemos diestros al mentir"
(Revolutionary Road, 2008)

domingo 1 de febrero de 2009

Sombrerete



(Si Quieres Más Compañía, dale Al Play...)

(texto donde se mezcla la leyenda, la historia, lo que deseo y lo que nunca debió ser)

Una mañana decidió que no se levantaba mas… se quedó tumbada en su cama, tapada con su manta de flores y cerró los ojos... No quería seguir viendo más, no quería seguir oyendo mas, lo había visto y oído todo… a sus 97 años había decidido morir…

Se está muriendo, dijo el médico cuando mi abuela le llamó, no hay nada que hacer…

Y es que nunca había querido molestar, ella se bastó sola toda su vida… sus ojos verdes habían visto como su marido moría en Fonseca, sus manos firmes habían tomado a sus tres hijos y los llevó a Madrid, la mejor época de su vida…

Y es en Madrid donde su recuerdo se paraba, su memoria tomaba poder y el verde de su mirada tomaba más brillo… Madrid.



Su Madrid, murmullaba entre los sueños de la muerte, olía a pescado, como en el puesto en el que empezó a trabajar cuando llegó a Lavapiés, y cuando pudo ahorrar unos duros, lo compró y lo regentó en los últimos años de Alfonso XIII.



Su Lavapiés, el hogar que formó en su corrala, susurraba los nombres de sus vecinos, más que vecinos, compañeros, la mayoría gatos de más de una generación que la guerra cortó como sesga vidas. Recordaba a Antonio y Herminia, la pareja yerma que no pudo tener hijos, de cómo Herminia cuidaba de mi abuelo y sus hermanos mientras ella salía a trabajar, de cómo Antonio le quería presentar a su primo soltero, porque una mujer no puede vivir sola…



Su calle del Sombrerete, una calle con luz propia, dónde las puertas estaban abiertas a todo el mundo del barrio, dónde el calor humano podía con los inviernos duros de Madrid, donde el olor a carbón inundaba el aire en las tardes de sábado, dónde Carmina, la dueña del bar de debajo de casa preparaba el mejor café de cazo, que tomaba con placer las mañanas antes de acudir a su mercado.



Y en el anochecer de su vida, todos y cada uno de sus recuerdos de Madrid se tornaban sepia y le acompañaban en la caída de telón de lo que había sido su vida, sus ojos verdes se apagaron para dejar de ser y de sentir, ya lo había visto todo, lo había oído todo, su alma, tranquila, volvería a pasearse por la Calle del Sombrerete, buscando a todos aquellos que le acompañaron en su Madrid del alma.

Fotos de Miguel