(Pedazo Versión Del Preacher Man!... Dale Al Play)
Por las mañanas, cuando mamá me llamaba para desayunar e ir al colegio, siempre miraba bajo las sábanas. Sabía que algunos niños se hacían pipí en la cama. Yo rezaba con los ojos fuertemente cerrados para encontrarme los bajos húmedos, pero no. Estaban ahí y sentía muchísima vergüenza. Me levantaba de un salto, salía al pasillo que daba a la cocina para ver si mi mamá estaba por ahí, cerraba la puerta de mi habitación y recogía los pedacitos con la mano. Me iba al baño y los tiraba por el water, tirando de la cadena. Me quedaba mirando el remolino y viendo como desaparecían.

Me pasaba las clases del cole sin atender a la maestra pensando el porqué aparecían todas las mañanas en mi cama trozos de cristal. No recordaba si me levantaba, ni el sueño que hubiera podido tener.

Por las tardes hacía los deberes con mi mamá. Papá siempre tardaba en venir y, la verdad, no le echaba de menos. Lo veía como un señor que venía y cenaba. Me preguntaba si hacía las tareas y si me portaba bien en el colegio, me mandaba ser obediente. No es que no le quisiera, pero me daba miedo. No le tenía respeto, solo me infundía terror.
Pero una tarde cuando llegó a casa, una ola de culpabilidad invadió mi cuerpo. Era como una descarga eléctrica que subía desde mi tripa hasta la cabeza. Lo vi venir a darme un beso y yo sentí ganas de llorar, pero me aguanté porque sabía que nadie me iba a entender.

De repente, como si hubiera sido una alucinación, supe que por las noches mataba a mi padre en sueños, destrozando todos los vidrios que él hacía durante el día en su taller. Los rompía con ganas, con furia, con deseo de que desaparezcan. Los que él soplaba por las mañanas, en sueños yo lo rompía. Porque sabía que él no podría saber quien era el que le odiaba tanto.
Y nadie más lo sabía, porque yo solo rompía las copas, y recogía los cristales que atravesaban mis sueños y se posaban en mi cama. Y ese mismo día sentí que me hacía mayor.
Las Ilustraciones son De Julie Morstad
La verdad, he estado intentando recordar cómo era ese cuento con el que gané ese premio de cuentos cuando era pequeña... ese niño que rompía en sueños los cristales que hacía su padre vidriero. Me imagino que esta historia cuenta más cosas mías que otra cosa, pero al menos el intento queda ahí. Espero que os guste
ResponderSuprimirBesicos
Me gusto mucho el cuento, tienes una gran imaginación felicitaciones
ResponderSuprimirSaludos y besos de cristal
Precioso, triste, duro. Me ha gustado tu relato y ese simbolismo tan fuerte. Hija, ¿y cuántos años tenías? ¡Qué capacidad!
ResponderSuprimirBesicos sin cristales rotos
Coincido con Duschgel en que el simbolismo es impactante. El paso de niño a hombre se produce al destruir las imágenes (espejos) de nuestros padres, que pasan a ser otros seres humanos más.
ResponderSuprimirTe has vuelto a superar. 10/10
espeLUZnante!!
ResponderSuprimirpues la verdad es que la historia es sobrecogedora... entiendo perfectamente lo que quieres expresar, lo que siente esa niña pequeña...
ResponderSuprimir¡cuanto miedo!
biquiños,
Es lo que te iba a decir, oye. Que veo este cuento como... muy personal. Quizás por el modo de narrarlo, eso es lo que transmite, intimismo.
ResponderSuprimirO sea, que ya de pequeñita ganabas concursos...
...
interesante :)
Me voy, que tengo que seguir apedreando cristales para que los trozos rasguen mis sueños :)
Besitos.
Lo escribiste sobre un vidrio mojado...como lo hicieran los Secretos
ResponderSuprimirBesos
Bufff, cuando me hablaste de la existencia de este cuento y de tu precoz talento, no crei que fuera tan bueno... felicidades con unas decadas de retraso.
ResponderSuprimirbesos de lobo
Estupendo, Belén. Te felicito.
ResponderSuprimirHola guapa! mmmm, y escribía asi ya de niña??? Vaya tela pues tu forma de escribir viene de lejos, y me encanta.
ResponderSuprimirUn besote
Pues el cuento me gusta,pero niña, igual tendrías que mirarte la cabeza, porque casi conviertes a tu padre en el pobre Hércules (Heracles para los griegos) con sus doce trabajos :P.
ResponderSuprimirBesitos
Muy bien esa transposición sueño/realidad. Si eso es de tu época infantil, felicidades. Y si es de ahora, felicidades también.
ResponderSuprimirMenos mal que Freud ya no vive: le daría un patatús.
No tengo mucho que añadir a lo que ya han dicho aquí.
ResponderSuprimirSimplemente, me ha encantado, y más, teniendo en cuenta cuándo lo escribiste.
Gracias por deleitarnos con tus cuentos.
Un abrazo.
con tu cuento dejas claro que en la edad que tanto necesitamos afecto de nuestros mayores, si no lo tenemos, por algún lado hemos de expresarlo,creo que con tu creatividad has encontrado la mejor forma de superarlo, excelente¡
ResponderSuprimirpetons
Me encanto! Espero que sepas que aunque no comente todas las entradas porque últimamente estoy un poco dispersa (y de exámenes :S). Estoy al día de todo ;)
ResponderSuprimirBesos...
Es muy duro odiar a alguien a quien "debes" o sabes que tendrías que querer. Pero lo mas duro es no poder expresarlo, el miedo, el quedárselo dentro y que día a día te vaya comiendo el corazón, clavandote astillas y cristales.
ResponderSuprimirMe ha gustado mucho tu historia,aunque me ha dejado un gusto realmente triste ..
Un beso Belén :)
Hosti que guapo
ResponderSuprimirUn beso morena
Me gustó mucho aunque me pareció muy triste...
ResponderSuprimirOdiar a quien se debería amar, es doloroso.
Tenés pasta de escritora desde chiquita, que lindo!!
Un beso Bel!
Pues los jueces del concurso debieron alucinar un poco con lo que prentendías expresar(dependiendo, eso sí, de la edad que tuvieras)
ResponderSuprimirMe gusta que los niños tengan imaginación más allá del sol, las dos nubes y la casa con jardín.
Interesante.
Bravo!
ResponderSuprimirNo me extraña que ganaras ese premio de pequeña. Los adultos que lo leyeron seguramente que tras una fase inicial de perplejidad se quedarían meditabundos un buen rato.
Me ha encantado.
Bsos
hacerse mayor rompiedo cristales...
ResponderSuprimirsencillo, intenso,es muy bueno lo que has escrito.
bss siempre
Me ha gustado mucho.
ResponderSuprimirUn abrazo.
Yo también tuve miedo, aunque al contrario que tu historia, mi padre estaba casi todo el día en casa (ha sido profesor con que tenía bastante tiempo libre), y la verdad...con el paso del tiempo, te das cuenta de lo poco que sirve tener miedo, y de lo positivo que es conversarlo.
ResponderSuprimirDesde los ojos de un niño, la autoridad y la lejanía, pueden suponer monstruos horribles.
Un besito desde los charcos.
Pues el mío falleció con 42 jóvenes años y no me dio tiempo de trucar el pánico que tenía de ese señor desconocido por la unión y complicidad de la que, según mamá ahora, gozaríamos los dos.
ResponderSuprimirREcuerdo el día en que mi madre me obligó a dar explicaciones a mi padre, haciendo que le esperara sin dormir hasta que el pobre venía harto de trabajar todo el día. Me habían robado la cartera escolar y había que comprar libros nuevos. Creo que no me gusta nada el cine de terror, siendo tanto lo que me gusta el cine en general, porque no hay ninguna película que supere el estado de pánico que sentí cuando escuché su llave introduciéndose en la cerradura de casa.
Qué putada ser niño y que nadie te lo explique.
Un beso, Belén.
Vamos, que al padre no le salían las cuentas al cabo del mes.
ResponderSuprimir:P
Si es que hay que "matar al padre", aunque sea a golpe de metáforas o sueños extraños.
;)
Besicos
Pues a mí me ha dado un mal rollo, que ni te cuento...
ResponderSuprimirEn fin, paranoias.
Besicos mi niña linda,
Este cuento es tremendo, contado de una manera tan dulce nadie diría lo que en verdad esconde...
ResponderSuprimirMe ha encantado.
Un saludo indio
Prometo intentar, con todas mis fuerzas, que eso no ocurra en mi casa. Besos no faltaran nunca ;))
ResponderSuprimirPreciosamente triste Belén.
Besos tiernos en la mejilla
¿Y por qué lo hacía? ¿Era solo por el odio?
ResponderSuprimirmiau
curioso
Muchas gracias Belén por este trocito de ti.
ResponderSuprimirGracias Ulysses! besicos
ResponderSuprimirBueno, Duchsgel, así no era, pero algo así si... no se si me explico.. tenía 11 años :) besicos
Es que sin saberlo, ya mataba padres Peter, besicos
Besicos Granota!
El miedo es no poder decirlo Aldabra, besicos
Fue el único que gané AdR, imagina lo malos que eran el resto! besicos
Ojalá Noel ;) besos
Bueno, así tan simbólico no era Lobo, pero mas o menos eso queria decir... besos
Gracias leo, besicos
Bueno, está escrito ahpra pero la idea es esa Waxiwi, besos
Me miro la cabeza Lucía... una vez al mes y me cuesta 60 auros :P besos
Aunque la idea es de pequeña, la escritura es de ayer Paseante ;) besicos
Gracias Pandora, besicos
Bueno, creo que es positivo que se mate al padre Lare, y mejor si es en sueños! besicos
Tranquila Pili, no hay que dar explicaciones :) besos
Ese es el tema, que si no se portan bien contigo, no hay que amar Mariona, por muy padre que te digan que es... besos
Besos Jeza
Bueno Evan, yo he sido siempre muy oscura :) besicos
GRacias Lucas, la verdad es que la historia si es vieja pero como no recordaba las palabras, salieron con 33 años :) besicos
Tu que me lees bien Markos ;) besicos
Es que para hacerse mayor hay que romperlos Sinsiol! besos
Gracias Joselop44
Yio creo que todo lo que supone hablar de sentimientos, a la gente le asusta Libélula, quizá por eso nos cuesta tanto! besicos
Tu padre estaría tan orgulloso de ti Iluso Luis... besicos
Es que en sueños es la mejor forma de matarlo Irre jajajaj besicos
De vez en cuando se me escapan la parte oscura Jardinera, besicos
Gracias no Comments, es un placer viniendo de ti ;) besicos
Seguro que lo haces bien Dani, seguro! besicos
Ganas de joder, Dara, no? besicos
Gracias a ti, Buendia, por acceder a leerlo :) besos
Gracias a todos por los comentarios
Las relaciones paterno filiales son un mundo muy complejo, no todo funciona a las mil maravillas.
ResponderSuprimirEste cuento trae a colación muy acertadamente los desajustes.
Besos frágiles.
...quedan tantos cristales por romper...a mi me gustaría romper en sueños esos cristales opacos y ahumados...esos que no dejan ver lo que se esconde tras de si...infinitos besos de bolsillo...Sabes?...me hiciste pensar...despertar algunos miedos...un cuento...una interpretación...
ResponderSuprimirEn realidad, el cristalero siempre entraba a darle un beso cuando dormía, y era entonces cuando dejaba en la cama restos de cristal.
ResponderSuprimirCada uno ve las cosas de forma diferente...
Besos.
Se percibe un trasfondo que eriza los pelos...:)
ResponderSuprimirMuy bien conseguido el efecto si era ése.
Besitos Belenchu !!! ^^
De hecho está muy lindo... y creo q es probable que a muchos nos pase que hacemos en sueños lo que no podemos hacer despiertos, aunque sea sólo en el sueño y no amanezcamos con evidencias de que fue verdad...besitos
ResponderSuprimirA mi no me hacía falta mirar bajo las sábanas, se veía perfectamente lo que me ocurría con ellas encima.
ResponderSuprimir/ \
Es una forma demasiado cruel de hacerse mayor....
ResponderSuprimirEn todo caso, el cuento es precioso.
Los cuentos siempre guardan muchos símboloso ocultos, la verdad es que si los leemos con cuidado, buf!
ResponderSuprimirSaludos
El poder de los sueños, el subconsciente se encarga de hacer lo que en el consciente somos incapaces....
ResponderSuprimirJoe....sin palabras me has dejado.... me cuesta acercarme a esos sentimientos mucho..
ResponderSuprimirduro y precioso a la vez
ResponderSuprimires curiosa y sorprendente, no esperaba ese desenlace. Besos.
ResponderSuprimirGracias por tu visita. Aparte de la tragedia social, aquí está la tragedia personal de tener un padre así. O sea, dos horrores en uno.
ResponderSuprimirY de eso también hubo.
vamos... que andamos mirando de reojillo al pasado, un beso grande
ResponderSuprimirComo de costumbre, me gusta lo que escribes, pero, ¿no te falta una negación en la tercera línea? Supongo que sueñas con no encontrar húmedos los bajos, pero puede ser que no lo haya entendido bien.
ResponderSuprimirBesos.
Bueno, no pasa nada, ya se sabe que madre no hay más que una y padres... vete tú a saber.
ResponderSuprimirBesitos de vuelta.
Coño.. una ganadora del planeta... y lo dice asin con la boca pequeña.
ResponderSuprimir:P
Además lo que le ha de joder al cristalero... llevar 6 meses para hacer una jodia copa... todas las mañanas le aparece rota :O
...después de algún tiempo por aqui me hallo y sabes?...me alegra recrearme en lo que me parece impresionantemente bien escrito...muy buen cuento...y con mucho para la reflexión...un abrazote...
ResponderSuprimirBelén, me ha gustado tu cuento. Es la primera vez que me hallo por aquí, y no quería pasar sin que supieras que te había leido.
ResponderSuprimirTe dejo un beso.
Ángel Poético
¿Con once añitos, Belén? Pues me parece una pasada...
ResponderSuprimirMe ha gustado mucho. Es muy duro. Gran simbolismo... Grande metáfora...
El cristal. Tan duro. Tan frágil.
Muy bueno Belén. Un saludo
Recuerdo yo una historia similar, pero era mucho más cruel y triste, de modo que me alegro de que sólo rompiera vidrios en sueños y esos cristales no fueran el reflejo de los abusos de la paternidad...
ResponderSuprimirBesos gustosos
Rasgar sueños con cristales... qué cruel...
ResponderSuprimircielo, lo encontré estremecedor, perturbador, creo que no demoro en revivir sentimientos, me pilló algo descolocada creo, la imaginacion de los niños, los que fuimos y nos toca ver es increible.
ResponderSuprimirQuizá será porque el principal sentimiento que acompaña a esos sueños es la soledad...
un abrazo
Me gustó mucho este cuento Belén, excelente relato, fuerte y lleno de imaginación, un besote
ResponderSuprimir(extrañaba tus historias)
Pues sí, para ser una cría menudo nivelazo. Alucino. Con tu permiso (y sin él :-) ) me suscribo a tu blog porque he visto otras entradas que me han llamado la atención y quiero tener tiempo para masticarlas bien.
ResponderSuprimirDe momento pasaba para saludar.
mi cienaga
… con la mirada en la red red…
ResponderSuprimirA bote pronto, muy duro!!!
Puede tener demasiadas lecturas, y cualquiera puede encajar. Es un gran cuento.
... hoy, besicos de rojos cristales rasgados... desde CR & LMA
____________________________
muy bonito, mari, :)
ResponderSuprimirHola!
ResponderSuprimirBonita historia, preciosas ilustraciones.
He linkando mi blog a burbujatransparente ( cap problema? )
Saludos.
Iré pasando.
Es un cuento duro, pero me gusta. La infancia no está tan llena de peluches como parece, y la realidad hay que contarla de vez en cuando, en prosa o en verso.
ResponderSuprimirBesos.
Sí, sí que me gusta. Es una historia tristísima, pero con un punto bello.
ResponderSuprimirLa verdad es que es un cuento precioso... bastante triste... pero muy chulo... más todavía sabiendo que eras una niña cuando lo escribiste, entonces es más genial todavía.
ResponderSuprimirEste cuento posee una extraña belleza... ¡me ha gustado, sí!
ResponderSuprimirBesicos de limón
...los niños nunca dicen mentiras ni sueñan imposibles.
ResponderSuprimirEs un lindo cuento, con razón que ganaste ese concurso cuando eras niña.
Besos Belén!
Qué buen cuento, Belén. Me gustó mucho.
ResponderSuprimirJoer, que triste Belén...
ResponderSuprimir¿Y se sabe, o llegaste a decir entonces, por qué el niño odiaba a su padre? Porque si no lo veía, vale que no lo quisiera tanto como a su madre, o no sintiera con él la misma complicidad... pero de ahí a odiarle.... ¿Resentimiento por no estar más presente?
Cuando nosotros éramos pequeños, mi padre, como casi todos, trabajaba de sol a sol. Entre semana le veíamos poco, pero los findes recuperábamos el tiempo y los juegos y los paseos perdidos....
Perdón... me he levantado así de intensa... Creo que voy a tener que acostarme otra vez :P:P
Un beso y buen finde
Muy buena la imagen de los cristales rotos y la relación con los cristales del padre. Tremendo mal el de la Enuresis, que yo sufrí de pequeño (quizá influido también por alguna circunstancia familiar...).
ResponderSuprimirBesos.
"destrozando todos los vidrios que él hacía durante el día en su taller"
ResponderSuprimirSe nos rompen hasta los huesos, muchas veces, con sólo unas palabras...
Saludos y un beso!
Muchos niños ven a su padre así...
ResponderSuprimirDesde que mencionaste este cuento, estaba esperando a ver si lo escribías. Qué biennn.
Besitos!
Malo sería que una mañana los cristales rotos acaben haciéndole un daño aún mayor.
ResponderSuprimirBesicos
me hiciste llorar...es muy bueno, pero no quiero leerlo más.... Me encanta todo lo otro que escribes y que me roba las sonrisas...o me seduce.
ResponderSuprimirQue buena historia, como siempre, pero esta vez no me imaginaba este final para nada.
ResponderSuprimirEl niño destruyendo la infancia, rompiendo el cascarón para dejar de tener miedo. Pero el miedo no te abandona nunca, te sigue como una sombra de escarcha más allá de tus sueños. Bello cuento, sí señora!
ResponderSuprimirsinceramente...no se si lo interpreté bien; es duro lo que narras...pero en mi cabeza de padre no entran tales actitudes...besos
ResponderSuprimirWow! Me encantó este cuento! Creo que es la primera vez que visito tu blog, y me gustó mucho! Sigo leyendote. Felicitaciones!
ResponderSuprimirEsta mañana que ando perdido he pensado en las mañanas de cuando mi madre me despertaba, por eso al venir aqui, tal vez para no estar perdido, me encuentro con la primera frase y ya no puedo seguir.
ResponderSuprimirTú no lo sabes, pero esa frase es miel para esta mañana.
Gracias
Salu2 córneos.
Por ponerte algún pero, creo que me hubiera gustado más el cuento si el hijo fuese hija; de hecho lo lei sin advertir en el título que se trataba de un niño, y luego he tenido que releerlo y reorganizarlo. Podría albergar una niña esos mismos sentimientos hacia su padre?
ResponderSuprimirummmmm, me has dejado pensativa Belen...
ResponderSuprimirNo se si es que es lo que he vivido y he visto siempre, pero las relaciones paternofiliares nunca son de seda Nómada... y esto solo habla de eso, de ese momento en el que ves a tu padre no cómo un héroe, si no como un humano... besos
ResponderSuprimirMe gusta que pienses ARca, porque además tu eres de las que piensan pero bien :) besicos
Hay algunos padres que no dan besos a escondidas a sus hijos, JuanMa.... besicos
Seré sincera CHuspi, a mime mola eso de dejaros echos polvo! jajajaj besicos
Ese era el problema Nayuribe, que el sueño saltaba a la realidad :) besicos
Jo, Litos, mi imaginación ahora está desbordada...MMMmmm
Bueno, hay de todo Sommer, no todos lo hacemos suavemente ;) besicos
Y si encima quien los lee sabe algo de psicología Mr Xez, es la rebomba! besicos
...O lo que necesitamos Ico... besicos
Lo sé Wen, y a miya ni te digo... besicos
Gracias Deric, besos
Es que eso es lo que me gusta, que os deje descuadrados Fernando, besicos
Yo creo que cada uno es padre como puede Paseante, si es un padre que solo puede estar trabajando, pues ya es, no se puede juzgar ni llamarlo tragedia... besicos
Sólo un poco Isobel :) besos
No Tawaki, él encuentra crsitales rotos y lo que quiere es ver las sábanas húmedas, como todos los demás niños... besos
Ale pues EStil, y si no es el cristalero,probemos con el cura! ;) besos
Sagerao David! yo no gano ni el bingo de las verbenas :) besicos
Pasa cuando quieras MiMundo, besos
Bienvenido Jorge, ahora en cuanto pueda te visito, faltaría mas :) besicos
No estaba escrito así Rocío, pero más o menos era eso lo que quería decir... besos
Los sueños y los dibujos en un niño dicen cada cosa Hyku... besicos
Más cruel es ver a un monje borracho Saturnalia :P besicos
Está creciendo Bitter, y necesita a su padre y no está, solo quiere estar más con su padre :) besicos
Cuanto tiempo Mixha! besicos
Bueno, Mariano, lo primero bienvenido, y lo segundo, no es que estuviera relatado así a los 11 años, pero la idea era esa :) no soy tan buena joe! besos
Pues si Ñoco, todos hemos roto los cristales de nuestro padre, quien sea menos culpable... besicos
Gracias Tu :)
No hay problemas en linkar Payaso, al contrario! besicos
Gracias a todos por los comentarios
Y además todas las infancias son algo chungas en algún momento Juanjo, besos
ResponderSuprimirTengo un punto triste Deprisa, pero bien :) besos
Está reescrito Lydia, si apenas recordaba el texto, lo he inventado sobre la marcha! besos
Viniendo de ti es un piropo Alice, besazos
Bah Carlos, igual era el único cuento que se presento... besicos
Gracias Gilda, besos
Bueno, no lo dije en su día Novicia, pero no lo veas como algo real. Ningún niño odia a su padre, al menos no a priori... pero cuando empeizas a ser adolescente, esa misma rebeldía es la que te pone en contra de ellos, y eso es lo que quería exponer en esta versión adulta de mi cuento. El niño empieza a ver a su padre como alguien mas humano, no como ese semi dios que se ve... o es que no te has puesto en contra de tus padres cuando eras más joven? es una forma de romper los cristales de los vídreos que ellos hacen, luego, cuando creces, te das cuenta que lo han hecho lo mejor posible. Besicos
No había cristales, Vazquez74, eso es lo bueno! besos
Y tanto HIperion, y tanto! besicos
Pues que aproveche Cris! besicos
No creo, Eli, besicos
Bueno, Marianna, a veces hay que saber hacer llorar ;) besicos
Me gusta romperos los esquemas Monttse ;)
El miedo si que te abandona Anais, lo malo es que es dificil desprenderse de él... besicos
Tus hijos, algún día, se separarán de ti Manuel... besicos
Puedes venir las veces que hagan falta Martin, besicos
Gracias a ti Javier, que te pases, me leas y em comentes es miel para mi cualquier otra mañana... besicos
Las niñas tardamos más en romper los cristales de papá Panta, fijate que yo tarde casi 30 años! besicos
Mil besos pensantes Palmoba, besicos
Gracias a todos por los comentarios
me encanta como escribes... no te conocía pero aqui tienes un gran seguidor
ResponderSuprimirA mí me ha encantado Belén, felicidades por tu narrariva :) Un beso
ResponderSuprimir